26 abril 2010

Las muchas suertes de Arocha

La cuarta parte de las capturas que desembarcaron durante el torneo nacional Hemingway de 1969 llegaron a bordo del Dorado, la embarcación que mandaba el patrón Julio Arocha Garrido. Puede que en esas fechas sorprendiera que un solo barco cobrara seis agujas en una jornada, o que en las tres sesiones de pesca de aquel evento terminara con un récord de 11 peces de pico a cuenta del equipo de la Marina de Guerra Revolucionaria. Una década más tarde asiste al certamen como pescador y se convierte en el obstáculo que impide un segundo triunfo consecutivo al excelente equipo de la Industria Pesquera, integrado por Jorge Cunill y Jorge García.
Con Arocha nos entrevistamos en 1990, cuando conducía un yate nombrado Gregorio Fuentes, que había estado entre los equipos punteros del Grand Slam del Caribe. Creímos entonces la noticia de que se jubilaba, pero en 2008 nos enteramos por un despacho de prensa de que había estado como jurado del Hemingway internacional.
Muchos pescadores, y casi toda la gente que no se interesa por este deporte, creen firmemente en el papel que desempeña la suerte en las pesquerías. Pero no solo con suerte se hace carrera como capitán y guía de pesca deportiva.
Periodista: ¿En qué forma entra usted en contacto con la idea de crear un torneo internacional de pesca por la Copa Hemingway?
Arocha: Lo primero que hice en la vida fue pescar a palangre en el río Almendares; luego me retiré de ese trabajo y empecé con el doctor Charles Roca Casuzo, en un yate nombrado Caimán III que dedicaba a alquilarlo a turistas para la pesca; ahí comencé a adquirir conocimientos de lo que es la pesca de la aguja a vara y carrete. Eso fue antes de la fundación de los torneos, por el año de 1940. En el 44, cuando el ciclón, ya yo estaba en esa tarea, muy jovencito.
El barco se dedicaba al alquiler de turistas para pesca de agujas, peto, aguja, tiburón, siempre troleando, con vara y carrete. Este avío se usaba bastante aquí en La Habana.
Precisamente con ese barco, con el Caimán III empezamos a pescar en el Club Internacional de la bahía (Club Náutico Internacional de La Habana) pescamos varios concursos. Legamos a segundo, tercer lugar, nunca el primero, pero bueno, tuvimos premios. Siempre con Charles Roca, hasta el año 49. Luego comencé con Emilio González Chávez en el Mara.
En el Mara es que participo en el Hemingway, en el Mara II. Siempre de patrón.
Periodista: ¿Cuáles son sus recuerdos de los torneos de 1950-60?
Arocha: Bueno, aquí se daba el concurso de Ramón del Collado, se llamaba el Tutankamen, y se daba en el río Almendares, de propaganda del Ron Tutankamen. Eran tres días de pesca, ese fue anterior al Hemingway.
Luego surge uno que se llamaba Interclubes. Cada club daba también su concurso y nosotros participábamos con el Mara II.
Periodista: ¿El Hemingway, en relación con los otros torneos, era destacado?
Arocha: Era un torneo más, a pesar de su calidad. A los otros veían también pescadores de afuera y un grupo de cubanos que iba a pescar al exterior Mayito Menocal, Elicín Argüelles... Me embullaban para ir, pero nunca me interesó ir afuera.
Periodista: Hablemos del torneo de 1960.
Arocha: Ya en el año 60 yo había pasado a trabajar para el INIT, en Barlovento. Cuando viene el concurso de Blakamán me llama para ir a trabajar en el yate en el que saldría el Comandante en Jefe. Se le explicó la técnica, la aprendió enseguida y cogió cinco agujas. Lo más destacado de aquel torneo fue el último día, que se le explicó a él que había que soltarle un poco a la aguja para que comieran la carnada, entonces la última aguja que vino él prácticamente cuando la aguja tomó la carnada él le arrió muy poco y la enganchó por el nacimiento del pico y en menos de 10 minutos ya estaba la presa dentro del barco. El no ha vuelto a concursar, pero sí ha salido algunas veces al mar, ha vuelto a pescar nuevamente.
Periodista: ¿En cuanto a la participación suya en los Torneos Nacionales de la Aguja iniciados en 1963?
Arocha: Participé durante varios años. En el 79 ganamos con la Marina (de Guerra Revolucionaria), el compañero Angelito, Jiménez Yero y Julio Arocha..
Periodista: Quisiera hablar de la captura de 14 agujas y el castero de 682 lb.
Arocha: El día del castero salimos del río Almendares como a las 3:00 pm era un día lloviznoso y como a las cuatro de la tarde frente al Morro se cae la línea, teníamos de carnada una barracuda como de cuatro o cinco libras ya que se trataba de buscar una presa grande; al caerse la línea, pensamos que se había caído casualmente, entonces Emilio González Chávez aguanta la línea con la mano en el carrete y me dice: “Julio, es un pescado”, y le respondo, “déjalo correr”. Déjalo correr es soltarle cordel para que tragara. Se libera el freno. Entonces yo aguanté el barco y estuvo soltándole. Yo no pensé que fuera un pescado grande (u castero grade), pensé que fuera un tiburón, o no sé. El engancha el pescado y veo que la vara se dobla, me doy cuenta que... era una vara gruesa... me doy cuenta que era un pescado importante, pero nunca pensé que fuera un castero, pensé que fuera un tiburón, una cornuda. Estuvo como 10 minutos con la vara doblada y el barco parado y pa’bajo y pa’bajo y sacando y sacando sedal. Hay que parar el barco, porque sino el peso del animal halando para él y el barco sacando para acá, entonces la línea se partiría. Como a los 15 minutos sale el pescado como a 500 metros de distancia y sale y empieza a brincar. Entonces nos dimos cuenta que era un castero grande y entonces empezamos la batalla. Empezamos a traer los bicheros y a crear las condiciones necesarias.
Estábamos pescando con línea de 130 libras. El equipo era bueno, era un equipo para dar la batalla. En cuestión de hora y media ya estaba a bordo el pescado. Entramos en el río Almendares, lo llevamos para la pesa y hablamos con el comisionado de pesca deportiva, quien planteó que sí, que podía ser reconocido como un récord.
Esa pesca fue en el Mara II, a bordo del cual se llevó a cabo la pesca de 14 agujas en una jornada. En este último caso salimos del río como a las ocho de la mañana y frente a Cojimar cogimos una aguja de abanico y le digo a Chávez: “yo creo que esta zona va a dar pescado hoy”, vamos a aguantarnos por aquí, y en vez de seguir vamos a aguantarlo aquí”. Bueno, empezamos a trabajar de lo que es hoy e día la Ciudad de los Pioneros José Martí, de Tarará, a Cojimar. Serruchando la zona, porque el pescado viene bajando. Había buena corriente y empezamos a trabajar allí, entonces allí empezamos a coger los pescados. Y como a las tres de la tarde hay un motor que me empieza a coger temperatura, ya habían 14 agujas dentro del barco. Dígole, “oye, vamos a irnos de aquí, hay u motor que tiene temperatura, vamos a recoger los avíos y a coger la orilla hacia el río Almendares, que ya tenemos 14 pescados y creo que esto es un récord ya y para que tato pescado”. Entonces arrancamos de Cojimar, por tierra, hacia el río Almendares, y entramos en el río sobre las cinco y medias más o menos. Llegamos a un lugar llamado Riverside, pegado al río, un servicentro de gasolina para los barcos, colocamos todos los pescados e unos maderos que habían allí, les sacamos fotografías se llamó a la comisión de reportes también dijeron que sí, que nadie había cogido 14 agujas en un día y que se reconocía como récord.
Periodista: Y no fue un día largo de pesca, de nueve de la mañana a tres de la tarde. ¿Cuáles son las características de construcción de Mara II?
Arocha: El Mara II era un Willie de 40 pies, con dos motores de petróleo Generals Motors de cuatro cilindros, 110 caballos de fuerza cada uno, un barco especial para la pesca. Era lento, un barco de 15 nudos. Aunque en aquella época eran pocos los barcos que caminaran 20 nudos, 15 nudos era un buen camino cuando aquello.
Periodista: Vamos a hablar del reinicio de los Torneos Internacionales, en 1978.
Arocha: En aquellos tiempos (1978, 1979) era buena la pesca, se cogía bastante pescado. Vinieron bastantes barcos también. En el 79 fue que vino la mayor cantidad de barcos de todos los tiempos. La pesca de la aguja ha ido mermando. No ha levantado.
Periodista: ¿A qué se debe la cantidad de captura y talla tan grande de los ejemplares que se cogieron en aquellos torneos?
Arocha: Yo le voy a decir lo que he analizado de la pesca a través de los años que llevo dedicado a ella. Si la Corriente del Golfo no recala a la costa norte de La Habana, la pesca de la aguja es floja. La aguja es un pescado del Golfo, que corre por el golfo. Cuando hay corriente, decimos esto cuando corre del oeste hacía el este y se pega al agua fuerte del golfo a las costas, el pescado se pega también a las costas porque ahí viene el alimento, ahí viene el dorado, viene el peto, hay una cadena alimenticia. Es cuado más captura hay. Estos años anteriores, ¿qué ha pasado?, que no ha habido corriente y, no es que no haya pescado, sino que se separan de las costas, a lo mejor, siete u ocho a diez millas, fuera, y es muy difícil dar con el pescado, pues nosotros lo buscamos prácticamente pegado al canto, en una profundidad de 80-90 metros de profundidad es donde nosotros empezamos a trabajar la pesca de la aguja.
Pero cuando tenemos que ir a 15, 20 millas afuera estamos desorientados, es una cosa que no... Eso es suerte mayormente. Pero si hubiera corriente... Si embargo, en Cancún, hemos ido a pescar allá a Cancún, y la plataforma de México hay que ir casi 60 millas para afuera para el Golfo, donde están los famosos hileros del Golfo, donde se mantiene la corriente a seis nudos y viene el plancton, y hay ahí cantidad de agujas, el dorado, aguja de abanico y la aguja se mantiene todo el año.
Periodista: Usted estuvo en el Gran Slam el año pasado (1989). ¿Le parece una buena idea este tipo de competencia con dos sedes, en Cuba y otro país?
Arocha: Bueno sí, porque entrelazamos lo que es la pesca deportiva con otros países. Ellos tienen una forma de pescar distinta a la nuestra.
Allá en Playa Linda se cogió mucho pescado y eso que las condiciones del tiempo estuvieron muy malas. El segundo día de pesca había olas de casi 10-12 metros en los hileros. Enormes, es como decir un frente frío aquí, así hay que pescar allí, pero se pesca, hay pescado.
Periodista: Bueno, ¿Cómo podría definirse nuestra forma de pescar la aguja?
Arocha: Nosotros pescamos aquí... Como tenemos menos corriente que ellos, el pescado cuando tumba la carnada prácticamente se para para tragarla. Allí no. Allí ni se ve la cola de la aguja ni prácticamente se ve el pescado cuando viene detrás de la carnada. Allí le tumban a usted y tan pronto como el pescado tumba póngale el cloche y tírele. Si usted le suelta para atrás para que el pescado coma, usted no coge nada. Porque allí hay una cosa: hay mucho burrito, hay dorado y hay aguja. Otra cosa, los mexicanos acostumbra ponerle al escribano una sayita en colores en la parte delantera. Cuando la presa tumba, ellos le dan un poco de camino al barco y tiran el varazo. Si fallan, siguen el camino; como la sayita esa en colores sigue delante y moviéndose, la aguja le sigue fajando a la motica, hasta que logran engancharla. Esa motica no gusta en Cuba. Aquí hay que poner el escribano bien encarnado, que se vea bien vivito ahí, y se ve la aguja venir, saca la aleta dorsal. Se ve hasta cuando coge la carnada. Si usted para el barco rápido, hasta las ve e bulto ahí, porque ella se para para comer. Se debe dar nailon con el barco casi aguantado, al barco aguantarle un poco el camino, porque nosotros hablamos de arriar, quiere decir que el barco se paró y se le sigue dando nailon.
Periodista: He estado leyendo en Hemingway que existe diferencia entre la época de abril-mayo y los meses de julio-agosto. La temporada más tardía es la época del castero.
Arocha: Bueno, últimamente no ha sido así. Últimamente se ha cogido en abril y mayo tanto castero como en junio y julio. Quiere decir que se ha notado la merma de la aguja blanca, esa sí se ha notado.
Antiguamente aquí se pescaba en la forma siguiente: en el mes de abril..., aquí siempre había temporada que empezaba en abril, corría el dorado y junto con este corría la aguja blanca; ya a finales de abril empezaba a correr la blanca. Ya en julio empieza el castero, el mediano, de ciento veinte a ciento treinta libras.
Periodista: ¿Sería exagerado decir que los de Cuba están entre los mejores pescadores de aguja?
Arocha: Hay buenos pescadores de aguja en Cuba y, bueno, hemos ganado a buenos pescadores dentro y fuera de Cuba.
Periodista: ¿Cuáles carnadas usted recomienda?
Arocha: La carnada un poco es a capricho de los pescadores. Hay quien prefiere el escribano, hay quien prefiere el agujón, hay quien prefiere una banda de pintada. Antiguamente la pintada se usaba, sacándole un filete de las bandas. Hay quien prefiere el calamar. Quiere decir que la carnada es variable, la carnada puede... No se debe usar una sola carnada.
Periodista: Según la época, ¿cambia también la carnada?
Arocha: Bueno... No, no, no. Uno debe usar todo tipo de carnada. Hay pescado que viene detrás de la carnada y no quiere coger un escribano, no quiere un destollo de agujón: pues coge un calamar si lo tiene. Los americanos le van a usar varios tipos de carnada: le usan la anguila, bonito, macarela, lisa, escribano grande, ballyhoo... le cambian las carnadas hasta que convencen al pescado. Hay pescados que son caprichosos.
Periodista: ¿Tiene futuro el torneo Hemingway?
Arocha: Sí, como no. Cada año queda mejor y se va aprendiendo mucho. Ya aquí hay una juventud que mueve bien los barcos y tiene conocimiento de cómo es la pesca. En la marina hay un grupo nutrido que puede ir a pescar a cualquier lugar y han ido y han quedado bien.
Periodista: ¿Qué se sabe de la Copa Hemingway después que se dio por última vez en 1960?
Arocha: Cuando se gana la Copa esas personas vivían en Cuba todavía.
Periodista: ¿Se sabe si el trofeo quedó en Cuba o se lo llevaron?
Arocha: Eso no se sabe.
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