LOS PRIMEROS A MOSCA
De la agenda de viaje. Primera jornada: 19 de febrero de 2003 Al periodista le ha tocado salir de juez en un bote, con Marcos Millán y Gilberto Artigas. Son las 9:10 y pasa casi una hora desde la arrancada; hoy nos toca navegar por la zona Este. En veinte minutos estamos ya en zona de pesca y con un macabí a la vista, costeando un pequeño cayo de mangle. Hay menos de 15 cm de agua y el animal levanta una ola visible desde lejos cuando nada; a muchos se les ve fuera del agua el lobulo superior de la caudal y la aleta dorsal, tan escasa es la profundidad. De cualquier manera, el bote apenas cala y sólo un par de veces en toda la jornada hay que descender para que pase un bajo. Marcos no ha perdido de vista al macabí que bordea el cayo y le llega bien con la mosca, pero el pez se asusta y el pescador desiste. Hay marcas frescas en el sedimento del fondo: "Ya aquí comieron". A las 10:05 algo se pega a la mosca de Marcos. Se va. Hay macabí en el area. Al lanzar, Marcos hace tres impulsos. Al tercero, recoge todo con la mano izquierda y vuelve a comenzar. Sale el sol, oculto hasta ahora tras nubes, a las 10:10. Cinco minutos más tarde una aleta sobresale en la superficie de la laguna: -¡Macabí!- Marcos le tira y el pez pica. Entonces pueden verlo mejor y comprueban que se trata de otra especie: -¡Es un jack!- Es decir, un jurel. Estabamos costeando un cayo cuando se apareció. A las 10:27, tras 12 minutos de pelea, sacan el pez y le pesamos: tiene nueve libras justas y es una jiguagua. Se suelta en excelente condicion. Representa cuatro puntos adicionales para el equipo. Podría valer más, incluso, pues además de ser una pieza fuerte, de peso casi idéntino a la resistencia del líder oficial (10lb), es combativa, aunque su pelea no sea tan extenuante como la de la palometa. El sedal del avío está formado por 30 m de línea y 300 m de backing. Seguimos adelante, Gilberto impulsando el bote a palanca, cuando un reflejo en el agua llama nuestra atención. Marcos identifica el origen: se trata de una mojarrita que va en la boca de una picúa. Se prepara para lanzarle a ver si el depredador se decide a reforzar su dieta con una mosca "Casa Batida Universal", pero en ese instante aparece un macabí por sorpresa y para no perder tiempo le hace un increíble lance de espaldas y pone el señuelo poco menos que en la boca del pez. Al menos no parece que el macabí haya tenido que hacer gran esfuerzo en tomar la mosca, pues de inmediato se declara clavado con la característica revoltura de agua antes de lanzarse a la carrera. Eran las 10:40 en la laguna del Venado y en tres minutos lo trajo a su mano, lo cogió suavemente y se le fue, algo facil con los anzuelos sin rebarba que se estan usando. Lo estimamos en dos libras y media sin ningun tipo de exageración, que ninguna falta hacía. Sigue el bote avanzando a palanca y penetramos en la Laguna de las Palometas. Exploramos durante media hora y a las 11:40 Marcos descubre un macabí y comienza a observarlo; a los cinco minutos le tira y es todo: el pez parecía estar esperando la mosca para hacer un poco de ejercicio. No pelea largo, aunque provoca una gran revoltura en el agua. A los dos minutos fue pesado y devuelto a su medio. Ahora parece que estamos en zona y que las acciones van a ser más frecuentes, porque a las 11:52 Marcos descubre otro macabí, lo trabaja rápidamente, lo saca y se le escapa de las manos. De todas formas no llegaba a las dos libras, de modo que no marca. A las 12:30 los dos competidores descienden del bote y se adentran por una barra arenosa emergida que atraviesa la laguna en una longitud de unos 400 metros. El juez les acompaña con la balanza y las hojas de registro. Casi enseguida salió un pez de menos de una libra y a continuación otro que corrió largo y con fuerza; lo vimos de más de 2,00 lb, pero se soltó antes de que el pescador lo tuviera en la mano, por lo cual no es válido. Marco le está tirando a cualquier mancha prieta que se mueva en el fondo. A menos de un cuarto de hora de estar recorriendo la barra de arena viene ya un tercer macabí que sí marcó las dos libras y justo a las 13:00 horas a Marcos se le escapa uno que sacó backing. A las 14:15, tirandole a una buena pieza se engancha en un brote de mangle y cree que ha perdido la oportunidad, pero en un nuevo intento viene ya el macabí tras la mosca cuando una atrevida picudilla se interpone, coge el señuelo y arranca. Marcos la saca, pero no pesa ni una libra. Vuelve a hacer varios intentos hacia el macabí, que ha permanecido cerca como si no le molestase tanto movimiento en su área, pero además parece ahora ciego: no ve la mosca que una y otra vez Marcos coloca a un palmo de su nariz. Pocos minutos después, de nuevo a bordo del bote, sale uno a tres metros de distancia, acepta la mosca y sale, sacando hasta el backing. A las 14:45 salió uno de 2 libras y tres cuartos y de inmediato Gilberto trabajó uno más de libra y media, que no va al registro, por supuesto. Esta es la tercera pieza de Gilberto, ninguna de las cuales ha llegado a la marca. Pero sucede que esta es la primera pesquería efectiva de este joven y novato aficionado, que está siendo entrenado por Marcos, de modo que de cualquier modo hay motivo de satisfacción para él. Aparte, con total espíritu de solidaridad y conciencia de equipo ha asumido la responsabilidad de la palanca durante la mayor parte de la jornada, liberando así a su compañero de equipo de esta labor para que aproveche al resultado colectivo su mayor experiencia. Marcos Millán es guía de pesca en Cayo Largo del Sur, un importante coto turístico en la actualidad licenciado a la agencia italiana Casa Batida Fishing Club. Marcos es nativo de Playa Larga y aprendió a pescar a fly en 1987 cuando trabajaba en el centro turístico de La Boca, en el propio municipio Cienaga de Zapata. Hasta entonces había estado pescando a spinning, cuando llegó a allí el primer pescador a mosca que vio en su vida. Y de ocurrió lo que a cualquiera: a quella misteriosa técnica le cautivó. El turiste le obsequió la línea de fly (cola de rata) y él la montó en una de sus cañas de spinning y comenzó a practicar los lanzamientos por su cuenta, aprovechando cada salida con pescadores foráneos para observar y perfeccionar sus lanzamientos. En 1990 consigue su primera vara fly y fue el primeroen usar este tipo de avío entre los lancheros de La Boca, de modo que siempre le tocaba atender a los turistas cuando aquellos venían a hacer pesca a la mosca. Un día esperaban pescadores para salir en cuatro lanchas y había cinco guías. Quiso la casualidad que él llegara tarde ese día con lo cual quedaba fuera del sorteo. Pero ocurrió que uno de los clientes preguntó: "¿Quien es Marcos?". Se identificó y el visitante dijo: "Yo vengo a pescar contigo". Es un tipo de elección que los guías respetan, de modo que los restante hicieron nuevamente el sorteo para elegir tres. El guía tiene ya alguna experiencia para compartir con el periodista: "Cada tipo de fondo requiere ser pescado con una mosca específica: los fondos blancos, con moscas blancas; los fondos oscuros, con moscas oscuras. El pez rechaza cualquier cosa que no le resulte familiar en su medio, por apetitoso que pueda perecerle al pescador. Las moscas para pescar en los bajos imitan cangrejitos, manjuitas, especialmente un camarón; las imitaciones parten de animales vivos, que se mueven". Marcos sumerge la mano en el agua y dice: "Está fría. Los peces no vienen al bajo si la temperatura no está entre los 24 y los 28 grados centígrados. Si está más elevada, buscan las corrientes de agua más fresca y permanecen en ellas. El macabí entra a los bajos con la marea; se mantienen comiendo en las aguas someras hasta que el flujo de marea se detiene. Cuando esto ocurre se muestran nerviosos y en cuanto comienza el vaciante se retiran hacia aguas abiertas a la misma velocidad que la marea. Los depredadores, como la barracuda y el tiburón, los esperan en los sitios por donde tienen que pasar los macabíes. Una buena indicación de que nos encontramos en zona optima para la pesca de macabí y palometa es la presencia de rayas, pues este pez come lo mismo que aquellos otros y tiene la costumbre de revolver el fondo con sus grandes aletas, lo cual saca al descubierto los animalitos que a todos estos gustan para comer.
Segunda jornada La salida al agua es a las 8 de la mañana y hoy salgo como juez de un equipo que le toca la zona Oeste. Lázaro Viñola y Lázaro Cotayo están a bordo. Dejamos la estación ecológica de Las Salinas con su torre de radio y su ruidoso molino de viento que constantemente recupera energía eólica. De lejos, nos sirve de punto de referencia para el retorno. Apenas en la salida aparecen al frente y en zona muy baja unas manchas de macabíes bastante dinámicas, pero no pican. Hay intentos, pero el pescador se adelanta y en una ocasión va a enganchar la mosca en un brote de mangle. Los peces se retiran discretamente. Seguimos avanzando por las lagunas salobres, dilatadas; pasamos La Montura (La poza de Manolo); se navega sobre 25-30 cm de agua. El fondo es fangoso y el primerizo se preocupa cuando el pie se hunde hasta media pierna. Es arenoso cerca de los cayos y en ocasiones se le halla sólido y liso como una placa de hormigón, piedra plana apenas cubierta por dos dedos de fango. La mirada experta descubre enseguida un sucio de macabíes en la turbidez de las aguas; así denominan a la revoltura fangosa o arenosa que queda como una mancha en el agua transparente cuando ha pasado por ellas la mancha de macabíes escarbando el fondo para alimentarse. Hay hermosas jaibas azules que se alejan mostrando las pinzas agresivas cuando se consideran molestadas por el pescador que llega a sus predios. A las 10 de la mañana, en la Laguna de Longino, Viñola le saca un pez de dos libras a una bonita mancha de macabíes. El fondo aquí está plagado de túmulos blanquecinos cada uno de los cuales esconde una almeja blanca a un pie o más de profundidad. El dia se despeja algo y se puede contar con la ayuda del sol para descubrir al pez que nada lejos del bote; hay un ligero viento del sureste, que no molesta. Las acciones comienzan a tomar buen ritmo; cerca del mediodía, seis macabíes son capturados en 37 minutos. Un recodo, con un joven arbusto de mangle al fondo, se nos va a quedar en la memoria; allí nadaban varios macabíes y Cotayo y Viñola lograron bastante acción por esos alrededores. En más de una ocasión fueron peces que se lanzaron a la carrera con toda su potencia y el backing seguía a la cola de rata para demostrar que la cosa iba en serio. Luego los hacían volver. Como para un buen cierre, los dos competidores logran un parete a las 14:44 de la tarde. Hasta aquí las notas de viaje. La relación completa de este primer certamen cubano de la pesca a mosca es la siguiente:
Locales Alberto Lobato Julio Lezcano Marcos Millán Gilberto Artigas
Parque Nacional Lazaro Cotayo Lazaro Viñola Idelfonso Bonachea Felix García
Rumbos Lazaro Martinez Alfredo Gonzalez Iraldo Freyre Felipe Rodriguez
Doble Luna Fishing Club (España) Arturo Alonso Rodríguez Miguel Alonso Rodríguez Fernando Portanez Pablo Santillan
Retorno a Las Salinas en 2004
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