10 enero 2011

Con mucho placer les entrego una colaboración de Moisés Mayán Fernández, un colega pescador y literato de la ciudad de Holguín, en el oriente de Cuba.
La trucha de Iky
por Moisés Mayán

No eran todavía las siete de la mañana cuando el pescador tuvo la sensación de haber anzuelado un tronco. Mantuvo en alto el puntero de su spinning hasta que sintió las sacudidas del pez y entonces clavó con todas sus fuerzas. Fue en ese momento cuando el cuerpo plateado de la trucha saltó casi un metro de altura sobre la superficie. El nylon de 12 libras amenazaba con romperse, pero las habilidades del pescador se impusieron. Era la primera pieza del día. Allí mismo en el agua, colgó su trucha en el gancho de una pesa digital y comprobó lo que sus ojos expertos le habían adelantado: 11 LIBRAS.
Conversar con Luis Enrique Rojas Naranjo, un holguinero enrojecido por el sol del trópico, con las manos ásperas, y los ojos alegres e invictos, resulta siempre un intenso placer. Conocido por amigos y vecinos como Iky, este miembro de la Federación Cubana de Pesca Deportiva, que ostenta en su primer año de competencia: el primer lugar municipal, el segundo provincial y el décimo nacional, logró el pasado 2009 la captura de más de 200 truchas en la temporada. Las mañas de Iky comienzan desde el momento cuando enciende el fogón para fundir sus propias carnadas, misos* de poco menos de 20 centímetros, la forma metódica de hacer su mochila, el sitio exacto para cada uno de los avíos, y una vez en la presa, ha aprendido a volverse “invisible”. Sus compañeros sólo lo vuelven a observar cuando descama sus truchas en la orilla.
Fueron esos secretos los que llevaron a Iky a empujar su neumático de camión hacia una pequeña isla situada a unos 10 metros de la orilla en el embalse Playuelas, frente al central Majibacoa, perteneciente a la provincia de Las Tunas. El cielo permanecía nublado y el fondo de piedras no estaba a mucha profundidad. Arrastró el señuelo verde oscuro con lentitud, y entonces tuvo la certeza de haber anzuelado un tronco. La última vez que los pescadores holguineros vieron un trucha de 11 libras fue en 1986. Unos años antes el propio Iky, en un día de suerte, había cobrado en el embalse Güirabo, dos piezas que juntas pesaron 24 libras. Pero esos eran otros tiempos. Hacía más de 20 años que un pescador de esta provincia no capturaba una pieza semejante.
Desde su participación en el último Campeonato Nacional en la laguna Leonero, en la provincia Granma, Iky no ha cesado un segundo de perfeccionar su técnica y prepararse para nuevos eventos. Lamenta que su récord personal no hubiese coincidido con alguna competencia importante, y guarda como un preciado recuerdo el señuelo verde oscuro que mordió aquella mañana de febrero su trucha. Felicitamos a este hombre de 42 años que ha dedicado más de tres décadas a la pesca deportiva en diversas modalidades.
*Lombriz artificial, fundida en el material plástico que es denominado vinilo por las publicaciones españolas.

Moisés Mayán Fernández (Holguín 1983): Aficionado a la pesca deportiva. Poeta y narrador. Tiene publicado los libros de poesía Fábula del Cazador Tardío (Ediciones La Luz, 2007) y El Monte de los Transfigurados (Ediciones El mar y la montaña, 2009). Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz. Trabaja como especialista en Ediciones Holguín. Editor del boletín literario Los frutos del árbol propio. Recientemente obtuvo el I Premio de Poesía Gastón Baquero.
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