14 agosto 2018


CIENCIA PARA RECREAR PESCANDO

© Ismael León Almeida

En memoria de José Quintín Cardoso Gómez, Samuel Yera Pompa y Jordi Cunill del Monte, maestros inolvidables de la pesca deportiva cubana.

Entre quienes nunca han tomado un avío en sus manos no faltarán aquellos que califiquen la pesca deportivo-recreativa como un simple pasatiempo, entretenimiento de ociosos, sin que hayan faltado, en esta Isla divina, aquellos que vieron en los aficionados a furtivos acopiadores de pescado, violadores de la ley y otras peores intenciones, criterios motivados por la inusual costumbre del que porta una caña con línea y anzuelo u otro aparejo similar, de acudir a la orilla del mar, alejarse de ella en sospechosos artefactos, en fin, ustedes saben.
Esperemos buenamente que el lector no sea el último en enterarse de que la pesca recreativa entró en la cultura cubana tan temprano como en el siglo XIX, cuando hicieron de ella mención voces tan significativas como Cirilo Villaverde, Tranquilino Sandalio de Noda y el narrador y poeta Ramón de Palma y Romay (1). A escala mundial, surge la obra primigenia en torno al tema de la mano de la abadesa inglesa Juliana Berners, autora en 1496 de un libro titulado, en un inglés de arcaica vocalización, The Treatyse of Fysshynge wyth An Angle, que en nuestro cotidiano español significa algo tan simple como  «Tratado de la pesca con caña». Del saber del ya moderno siglo XV a las tecnologías del vigente milenio, no escapaba la pesca de los influjos de la ciencia, bien para conocer mejor los peces que ansían cobrar los deportistas, bien para perfeccionar el equipamiento, o más acá para difundir los imprescindibles principios conservacionistas.
Tal vez no demasiados, pero sí algunos ejemplos de la intencionada búsqueda de respuestas en este terreno científico posee Cuba, para el desempeño de la pesca por afición. Don Felipe Poey, el distinguido naturalista del siglo XIX cubano, tenía entre sus colaboradores a algunos aficionados a la pesca, cuyo criterio apreciaba tanto como el de los pescadores profesionales, pues unos y otros llevaban al muelle para él ejemplares de peces notables y raros y noticias de los fenómenos que  influían en la ictiofauna local, tan relevante para un territorio constituido por islas entreveradas de canales, bahías, ensenadas, esteros, playazos... Más hacia el presente se contó ya con el recordado Dr. Darío Guitart Manday (1923-2000), el fundador del Acuario Nacional de Cuba, primero en enfocar una investigación dirigida de modo específico a la pesca recreativa, con un estudio sobre la captura de peces de pico en torneos cubanos (2), liderada por él entre 1978 y 1979. Por un súbito interés en el tema, debido al auge comercial del turismo de pesca proveniente de Estados Unidos (3), en aquel período se lograrían asimismo otros estudios, dedicados a la pesquería de la trucha, el macabí y otros temas relacionados (4).
Algo más que hojas secas y papeles viejos escapados de los tachos de desperdicios mueve por estos días un viento que no es el alisio vespertino. De reforma constitucional se habla en La Habana y en los periódicos el conteo de artículos modificados al proyecto de nueva carta magna parece confirmarlo. Sucede un espíritu de renovación sin emocionadas expansiones y usted es libre de creer que lo más probable que nada tenga que ver con el asunto de este reporte, u otro opinará que esto que voy a contar si acaso es un reflejo del acercamiento que Barack Obama propició con Cuba, quien sabe si extemporáneo, tal como están las cosas con D.T., perdonen la discreción. El caso es que nos vimos las caras con un equipo de expertos norteamericanos para hablar de pesca deportivo recreativa.
Más exactamente, para tratar algunos temas en los que la pesca recreativa cubana comienza a ser entendida como un objeto para la investigación científica. La invitación llegó del Club Náutico Internacional Hemingway de La Habana, en la marina que lleva el nombre del mismo escritor estadounidense y aficionado al arte piscatorio. Un grupo de científicos de las ramas marinas del país, algún escritor aficionado a la pesca, el directivo de una asociación de pescadores, el subdirector de un instituto especializado en la enseñanza de la industria pesquera, en diálogo jugoso de entendimiento con visitantes del litoral septentrional del Golfo de México.

Desde las mismas palabras de bienvenida del comodoro José Miguel Díaz Escrich, el tema ―y enfoque― del encuentro quedaban definidos en términos no tan corrientes, si es que está uno algo enterado de cómo se ha conducido esta vertiente del cotidiano de la isla durante más o menos las últimas tres décadas. “La pesca deportiva es un área más de actividades económicas”, dijo Díaz Escrich, y enseguida abogó por “la recuperación de la afición local”, y caldeaba aún más la curiosidad cuando aludía a futuros proyectos en esta dirección. Antes del café ya cada uno y una sentado en el salón estaba perfectamente convencido de que se trataba nada más y nada menos que de una reunión de pescadores, y de eso usted lector de este blog sin dudas sí conoce.

Los recién llegados se dan a conocer como integrantes del Harte Research Institute for Gulf of Mexico Studies, una institución vinculada a la Universidad A & M de Corpus Christi, estado de Texas. El doctor Larry D. McKinney, director ejecutivo del instituto Harte contó una historia que, entendida en el entorno de su verdadera complejidad, resulta fascinante: hace cuarenta años la pesca comercial era el sector dominante en la explotación de las poblaciones de peces a lo largo del litoral del estado de Texas, y justamente a sus ejecutores se les pidió ayuda para  efectuar el tránsito al desarrollo de las pesquerías deportivas. Detengámonos un instante y razonemos esa información: vamos a donde están todos los pescadores comerciales de esta costa, a donde están los aficionados con embarcación que hace diez años pasaron a explotar los recursos marinos bajo contrato de entrega de captura al estado, a donde están los pescadores aficionados, repito, de esta costa, que nadie sabe cuánto pescan, y a donde están los que pescan en privado con destino a la venta o no, que nadie sabrá nunca cuánto pescan, ni con cuales artes. Entonces les decimos que vamos a reducir el esfuerzo pesquero a la mitad, porque la pesca recreativa comenzará a ser tratada como una fuente de ingresos y el requisito es cuidar los recursos de los que ella depende. Ustedes saben.
La primera línea de acción fue crear un programa para restablecer el hábitat, que ya cuenta con una amplia base de datos. Delimitaron las áreas de mayor importancia a lo largo de toda aquella costa, eliminaron las redes agalleras para aumentar las poblaciones de peces y limitaron las capturas comerciales de las especies que eran de mayor interés para los aficionados. Las acciones se llevaron a cabo con la asistencia de expertos del área económica, para atender el delicado equilibrio monetario y dieran asesoría en la búsqueda de apoyo financiero.
La transparencia en el uso de la información gustó a los pescadores comerciales, que les dieron su apoyo. Sin dudas bastantes de ellos estuvieron entre los calificados y certificados como guías y capitanes de la pesca deportiva. Los pescadores recreativos se han convencido del valor de tener los peces ahí y apoyan los programas. Y es el Dr. McKinney quien lo dice: “La pesca comercial generaba 200 millones de dólares al año y la pesca deportiva llegó en una primera etapa a la misma cantidad; hoy día la pesca comercial produce aun 200 millones de dólares al año, pero la pesca deportiva alcanza
2 000 millones de dólares anuales, y las comunidades costeras son aún estables y aún son prósperas”
Acerca de los servicios del ecosistema y el impacto económico que representan para la sociedad disertó David W. Yoskowitz, el siguiente integrante de la delegación texana. Nos entera de que los cálculos del Banco Mundial estimó en 2012 el aporte de la pesca recreativa a la economía internacional en un monto de 190 000 millones de dólares. Una buena parte de este saldo surge de una estructura de gestión en tres niveles, relativos al aprovechamiento de los recursos de los ecosistemas costeros: un primer nivel lo integran los operadores directos de los productos turísticos de pesca, o sea, capitanes y guías de embarcaciones de pesca turística, las marinas y los propios pescadores. Del segundo nivel forman parte los hoteles, restaurantes y entretenimientos que brindan servicio a los turistas pescadores, y el tercero es la cadena de abasto alimentario, que se extiende desde las áreas de cultivo de productos agrícolas, el transporte de las cosechas y la distribución a los consumidores. Y concluyó: “La pesca deportiva no es sustentable sin hábitats saludables; comunidades y economías no son sustentables sin hábitats saludables”.

Un componente básico de los sistemas de aprovechamiento de los ecosistemas costeros relacionados con la pesca recreativa es el monitoreo del recurso. Existen en aquel país normas establecidas por ley que limitan las temporadas de pesca, las cuotas diarias de captura, las especies válidas y la talla de ejemplares. Pero sólo una medición estable puede prever eventos de pesca, y en Texas han entendido que los pescadores recreativos pueden ser buenos auxiliares para obtener información valiosa para este propósito, siempre que se logren métodos ágiles y adaptados a las características de tal segmento de población.

Tara Topping, integrante del equipo de Harte, presentó el instrumento idóneo para realizar esta tarea: la aplicación para teléfonos inteligentes iSnapper, que permite colectar datos emitidos por capitanes y pescadores de embarcaciones chárter que ejercen la pesca recreativa a lo largo de la costa de Texas sobre el Golfo de México. Durante una temporada de 38 días efectivos de pesca, registraron 327 pesquerías, durante las cuales fueron capturados 10 920 pargos rojos (Red Snapper: Lutjanus purpureus), de ellos 6 719 ejemplares retenidos para consumo, acorde con las comentadas reglas estatales. Considera la especialista que “Los pescadores no han sido muy cooperativos para mostrar sus lugares de pesca”, aunque del lado de acá entendemos que un 10 % de participación en la encuesta, del conjunto total de pescadores que accedieron al área, es una victoria absoluta en términos de investigación, consideraría cualquier entendido, dado el carácter voluntario de la encuesta.

 

Y en la esquina roja, etcétera...
¿Qué no tuvo turnos al micrófono la alineación local? Vea el lector que terminamos, almuerzo mediante, ya la tarde apuntando a la caída. Se habló, traslación intermedia de Cervantes a Shakespeare y viceversa, con claridades matizadas. La deportividad de los recientes Juegos Centroamericanos en Barranquilla parecía por momentos impregnar el ambiente.
Recordemos dos elementos mencionados por el anfitrión al comienzo mismo del encuentro: la pesca deportiva como área más de actividades económicas y la recuperación de la afición local. La asociación de los pescadores deportivos cubanos ha perdido ampliamente su membresía desde hace años y desearía recuperar esa fuente de ingresos, que consideran básica, conoció el redactor. Pero la recuperación de la afición local, más allá de diferentes puntos de vista, pasa aun por reordenamientos de las normas de asociación, vinculaciones apropiadas a algún sector estatal con mayor entendimiento de la actividad concreta de referencia y de los recursos naturales involucrados. No basta repetir esquemas de afiliación obligatoria (5).
En su “Caracterización de la pesca comercial y recreativa en Cuba”, Rafael Puga, subdirector del área Científico Técnica del Centro de Investigaciones Pesqueras (CIP), enumeró la flota pesquera del país, integrada por 810 embarcaciones estatales, 3 300 de propiedad no estatal, o sea, particulares, pero dedicadas a la pesca comercial, y 5 400 que están registradas como recreativas deportivas, también privadas. Explica que la identificada como “Pesca no estatal” es ejecutada por pescadores que antes eran de la categoría recreativa, pero ahora pertenecen a la pesca comercial, poseen contrato con las entidades pesqueras estatales a las que venden el pescado que capturan y reciben combustible, aparejos de pesca, etc. 
La política pesquera del país es implementada por el Ministerio de la Industria Alimentaria, MINAL. Por pesca recreativa se entiende la que se practica en base a línea y anzuelo, pero asimismo abarca la pesca submarina, y no hay información acerca de captura y esfuerzo pesquero en el sector de la pesca deportivo – recreativa. Datos sobre torneos sí existen en los fondos de la asociación nacional correspondiente, se dijo en el debate, pero nada respecto a las pesquerías no competitivas, que sin dudas representan un impacto pesquero muy superior. Las artes de red denominadas “tranques”, para la pesca de escama, y “arrastres” para la del camarón, han sido prohibidos. No se ha autorizado la pesca comercial del macabí (Albula vulpes), una de las especies más apreciadas por los pescadores aficionados, principalmente los que acuden a las áreas de pesca del país como turistas extranjeros, y entre ellos, de modo más marcado, los que pescan a mosca.
El director del Centro de Investigaciones Pesqueras, Gustavo Arencibia, anunció la actualización de los instrumentos rectores de las políticas de pesca del país, que estaría lista a finales del primer trimestre de 2019 o a más tardar finales del primer semestre. El tema de la pesca deportivo-recreativa entrará en la agenda del CIP mediante acciones como la evaluación de nuevas zonas para el desarrollo de este segmento y también las explotadas, la divulgación de materiales didácticos sobre pesca recreativa o deportiva, dedicar un número especial de la Revista Cubana de Investigaciones Pesqueras a la pesca deportiva en América y la vinculación del tema a proyectos de investigación, si procede. Díaz Escrich anunció su apoyo a un acuerdo con la institución científica en respaldo de todas esas proyecciones a favor de la pesca recreativa.

La especialista Patricia González (CIP) disertó acerca de los conflictos e interacciones que tienen como escenario la zona costera de Cuba, por diferencias entre usuarios sobre el uso o no de determinados recursos, y entre agencias gubernamentales con diferentes intereses. Tales conflictos se manifiestan en competencia por el espacio, efectos negativos de un uso sobre otro, efectos negativos sobre los ecosistemas e interacciones negativas entre agencias a diferentes niveles. Por su parte, Zenaida María Navarro Martínez, del Centro de Investigaciones Marinas, documentó la percepción de turistas foráneos respecto a la buena calidad de determinadas pesquerías recreativas en Cuba y adelantó informes sobre estudios acerca de las pesquerías recreativas del sábalo (Tarpon atlanticus) en Cuba, tema de su tesis de doctorado. La indagación acerca de esta importante especie deportiva incluye, según González, la caracterización de hábitat, análisis de la interconexión genética con el resto del área caribeña y el análisis de recaptura a través de marcación acústica, convencional y molecular.
Fue tema de debate la sugerida introducción en Cuba de un sistema equivalente a iSnapper, acerca del cual alguno de los presentes opinó que existe en el país talento suficiente para crear la aplicación requerida. Respecto a los estudios sobre pesca recreativa, cuya implementación será materia de examen en una sección del inminente congreso de ciencias del mar (MARCUBA 2018) el venidero octubre, y en un taller específico posterior, directivos del sector científico pesquero opinan comenzar por pequeños pasos, asumiendo como primer intento el torneo internacional de pesca Ernest Hemingway, si bien otras sugerencias apuntan a la búsqueda de una concreción más amplia (6), eligiendo asimismo un área dedicada a la pesca marítima de avíos ligeros, como es el caso del Parque Nacional Ciénaga de Zapata, donde hace años se efectuó una notable experiencia mediante un certamen de pesca a mosca denominado Zapatafly, y algún otro para evaluar la pesca fluvial de la lobina negra boquigrante (Micropterus salmoides), denominada trucha por los aficionados del país.
La aplicación de la ciencia a la pesca deportiva sería la mejor noticia justo en estos últimos tiempos. De sus resultados podríamos esperar el rescate de los valores ambientales de numerosos paisajes de pesca, la participación de los ciudadanos en la gestión de productos turísticos de esta modalidad, generando empleos y aportando beneficios económicos a comunidades costeras; la participación trasparente y a precios equitativos de la población en el disfrute de productos turísticos de pesca de calidad, creación espontánea de asociaciones de pesca que promuevan los valores de respeto al medio natural, sociabilidad, incremento de oportunidades recreativas, desarrollo técnico y avance de la ética deportiva, generando una pauta de elevadas habilidades entre los aficionados, capaces de contender en igualdad con competidores foráneos que regularmente vienen al país. Muchos pescadores recreativos cubanos lo saben y pueden enseñar a los que necesitan saberlo.

 

 

 

NOTAS

1- León Almeida, Ismael: Pesca deportiva cubana. Historia y tradición. Editorial Científico Técnica, La Habana, 2009, pp. 19-21.

2- Guitart Manday, Darío J., Mar Juarez y José F. Milera: “Análisis de las pesquerías deportivas de agujas pisces; géneros Istiophorus, Tetrapturus, Makaira) en la región noroccidental de Cuba”, Ciencias Biológicas, 6, La Habana, 1981.

En 1978 el ictiólogo Guitart era asesor del INDER y el Instituto Nacional del Turismo en pesquerías deportivas pelágico-oceánicas e integrante del jurado de los concursos de pesca Hemingway y del Castero. El Centro de Investigaciones Turísticas lo nombró su “asesor en materia de explotación turística de la plataforma marina”, según carta que le remite el 11 de enero de 1979 el director de esa institución Manuel García Caneiro, y el hecho de que no se trataba meramente de la formal afiliación de una personalidad notable a una emergente institución ―desaparecida en cuanto lo hizo el auge turístico del momento―, lo demuestra un “Programa para investigaciones sobre la pesca deportiva turística”, redactado por el destacado biólogo marino, cuyo manuscrito permanece en los archivos familiares, y asimismo una extensa entrevista concedida en 1996 al autor de este reporte, titulada “Dr. Darío Guitart Manday: como si fuera hoy mismo” (http://pescarencuba.blogspot.com/2010/04/dr.html). 

3- En 1977, el presidente James Carter dejó sin efecto la prohibición de viajes a Cuba a los ciudadanos de Estados Unidos de América, lo cual alentó un flujo de pescadores aficionados hacia La Habana, que se extinguió hacia 1980 para resurgir durante el mandato de Barack Obama (2009-2017).

4- La explotación turística de la trucha en la Laguna del Tesoro. Centro de Investigaciones Turísticas, INTUR, La Habana, septiembre de 1979; Eloy Zerquera y Miguel A. Solares: “Elementos de base para la promoción de la pesca de la trucha en Cuba”; Eduardo Nieto Misas: “Estudio preliminar del Sábalo y el Macabí en aguas de Isla de la Juventud”, y Eunice García González: “Desarrollo y perspectivas de la caza y la pesca turísticas en Sancti Spíritus”. Trabajo de diploma de la Facultad de Economía del C. Univ. Matanzas, Camilo Cienfuegos, julio de 1985.

5- Para no más extensa y laboriosa argumentación, se recomienda sobre el particular volver al libro Pesca deportiva cubana. Historia y tradición, en particular el capítulo final, “Tensiones y desajustes”, páginas 211 a la 229.

6- Véase el artículo “El síndrome Hemingway” en este enlace -----.

21 julio 2018

Vale más biajaiba en mano
Por Moisés Mayán
Todavía no amanece y Carlos ya está al volante de su viejo Chevrolet azul. Un típico almendrón, aunque su ruta diaria no incluya el Parque de la Fraternidad, ni el conjunto urbanístico de La Habana Vieja. Su vida transcurre deslizándose sin sobrepasar los 60 kilómetros por hora, por esa recta que conecta la ciudad de Cárdenas y Varadero. Yo tampoco soy lo que se dice un turista convencionalˮ, Carlos lo nota de inmediato cuando le confieso mi interés en aparcar al pie del canal para hacerles algunas fotos a los pescadores de biajaibas.
El aire salobre me pega en la cara, mientras Carlos comenta sobre la última bandera que ondeó en el asta cerca del puerto: 20 metros de largo por 10 de ancho; se necesitó una grúa para llevarla al punto más alto del mástilˮ.  Un 19 de mayo de 1850, en el edificio conocido popularmente como La Dominica se izó la
que sería nuestra enseña nacional. Me había tomado fotos en esa esquina, frente al cartel que anuncia la reconstrucción del inmueble. El Chevrolet cruzó junto al cangrejo de hormigón, uno de los símbolos que reconocen de inmediato todos los cardenenses.

A veces los cangrejos tomaban literalmente las calles, casi como una procesión, y era impresionante verlos marchar de costado con sus tenazas alzadas. Ya no es tan común toparse con esa cantidad de cangrejos, y menos en la calleˮ, apunta Carlos, mientras me dice que él es de los pocos cardenenses que nunca ha pescado.
Nos damos cruce con ciclistas que portan a modo de extravagantes antenas, sus utensilios de pesca, cañas de spinning, varas telescópicas, y hasta bicheros. Ahora la procesión no es de cangrejos, sino de amantes de la pesca, en su gran mayoría aficionados que fantasean con imprimirle un matiz diferente a su domingo. En el aire se respira el aroma de los crustáceos podridos. Caparazones que van quedando entre las piedras de la orilla donde las aves acuáticas montan vigilancia. Es un olor muy agradable, por lo menos para mí.
El agua verduzca del canal fluye despacio bajo una película casi imperceptible de petróleo. Los improvisados pescadores disponen sus aparejos. Hay hombres curtidos por el sol del trópico, con los ojos alegres e invictos, como el viejo de Hemingway, pero hay también jóvenes, niños, y hasta mujeres que han cambiado la máquina de coser por los cordeles de monofilamento. La selección de las carnadas comprende un amplio espectro de pequeños peces donde no faltan sardinas, mojarras y lisetas.
Algunos se arriesgan a ubicarlas enteras el anzuelo, otros las cortan en varios pedazos. A este método de pesca lo llamamos en el Oriente de Cuba pata de gallinaˮ, o sea, la plomada instalada al finalizar la línea y cinco o diez centímetros más arriba un anzuelo mediano. Se busca que el cebo no se oculte entre los sedimentos del fondo, sino que permanezca a los ojos del curioso depredador. Los cordeles forman distendidas parábolas y debo levantarlos para cruzar bajo ellos haciendo malabares.
Hoy no he traído mis avíos. Soy sencillamente un espectador que cámara en mano espera para retratar el primer ejemplar del día. La biajaiba (Lutjanus synagris), de acuerdo a los criterios especializados de mi amigo Ismael León, es una especie de aparición masiva, que puede encontrarse cerca de la orilla, sobre fondos arenosos y fangosos, y ha sido objeto de capturas indiscriminadas debido a la calidad de su carne. Para estas precisiones echo mano a su libro Técnicas y peces del aficionado cubano (Editorial Científico-Técnica, 2013).
Cuando la primera caña se curva y cimbra el nylon entre las guías, apresto el obturador de mi cámara. Efectivamente ha llegado la biajaiba. Cinco minutos después en el extremo opuesto del canal capturan otra. Una señora tira de su yoyo y ahí está la tercera. La fiesta ha comenzado. En ausencia del pargo sanjuanero, otro miembro de la familia Lutjanidae se encarga de animar las jornadas pesqueras de los lugareños a partir del 24 de junio.
Solicito su consentimiento para hacerme una foto con la captura y acceden gustosos, son buenas personas estos cardenenses, sin otra ambición que zamparse un buen plato de biajaiba frita con arroz y frijoles en la última comida del día. El pez musculoso forcejea en mi mano y me cuido de las espinas de su aleta dorsal. La pesca no excede la decena de ejemplares por aficionado, pero para ellos está bien. Se han divertido, y llevan algo en su morral para compartir con la familia. Me preocupa esa mancha aceitosa con los colores del arcoíris flotando en la superficie.

A solo unos pocos metros del canal los inmensos colosos hoteleros del balneario se alzan imponentes. Carlos me espera recostado al capó del Chevrolet, pues quiere enseñarme algunas atracciones de Varadero, y sé que está pensando en la Casa Dupont o en La Marina, pero por hoy he tenido suficiente, estos hombres y mujeres sencillos que siguen reverenciando las aguas de la patria, son por mucho la auténtica riqueza de un país. 

21 marzo 2018

MIKHAIL SKOPETS 


PESCARÁ EN CUBA


«Este redactor de CUBANOS DE PESCA cree que ya todos conocemos a su entrevistado», enjuiciarán este titular con muy atinadas razones los muchos entendidos en reglas de la noticia de nuestra tierra. Cierto es que el estilo del enunciado se aplicaría con toda precisión a personalidades muy frecuentadas en los medios que lee el país, viejos conocidos de los lectores. Correcto: les presento a Mikhail Skopets, ciudadano ruso de lo más extremo de la Kamchatka, biólogo y experimentado guía de pesca. Vean que lo dicho ya es algo: renombradas personalidades de esa rama de las ciencias en la antigua Unión Soviética visitaban Cuba hace más de medio siglo. Puedo referirme, por ejemplo, a la Dra. Eupraxis Gurjanova, destacada investigadora del Instituto de Zoología de Leningrado (San Petersburgo), y al catedrático Dr. Teodor Saulovich Rass, jefe de investigaciones del instituto de Oceanología P. P. Shirshov en Moscú, tutor de la tesis de doctorado sobre los tiburones cubanos, realizada por nuestro memorable ictiólogo, el Dr. Darío J. Guitart Manday.
Como biólogo pesquero Mikhail Skopets posee un doctorado en investigación (PhD) especializado en Ictiología, actualmente con tres décadas de experiencia; su nombre puede hallarse en publicaciones científicas que dan a conocer resultados acerca de la ictiofauna de sitios como el rio Amur, la bahía de Tauist en el norte del mar de Okhotsk, la isla Bolshoi Shantar , o el lago Elgygytgyn en Chukotka Central. Pasó numerosos veranos y subsiguientes otoños realizando estudios de campo en el denominado Lejano Oriente Ruso e integra además un proyecto internacional gestionado por una organización denominada Wild Salmon Center, proyecto destinado al estudio y la conservación del salmón del Pacífico, con impacto ya en más de setenta cursos de agua. A partir de 1992 comenzó a ejercer el guiado de pesca con clientes de Europa occidental y Norteamérica. Ahora es también un redactor freelance de revistas de pesca, e imparte clases de entrenamiento para nuevos pescadores y montadores de moscas. Es autor del libro Flyfishing Russia. The Far East, publicado en ruso en 2007 y recientemente editado en inglés en los Estados Unidos. Como parte esencial del contenido de esta extensa obra se ofrece la descripción de 55 especies de peces de la zona extrema del oriente ruso, que son capturadas mediante el procedimiento de la pesca a mosca.
En los muy largos años de muy estrechas y amplísimas relaciones que tuvieron Cuba y la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, no logro recordar que los intercambios deportivos entre los dos países incluyeran la pesca amateur. En cada país había una notable afición a esta destacada actividad de tiempo libre, mas por alguna razón sus vínculos fueron pocos en esta línea. Durante la época de más estrechas relaciones entre los dos países, Cuba estuvo representada en sendas exposiciones mundiales de la Caza y la Pesca, celebradas en 1971 y 1981, pero estas fueron convocadas por la Confederation Internationale de la Pêche Sportive (CIPS), con sede en Roma, y las sedes fueron en Budapest, Hungría, y Plovdiv, Bulgaria, dos naciones de lo que entonces denominábamos el “campo socialista”. Por otra parte, la participación rusa en los torneos internacionales de pesca de agujas “Ernest Hemingway”, el certamen internacional de pesca de mayor categoría en la Isla, solo vino a mostrar estabilidad a partir de 2007, mientras en la época de más estrechos vínculos bilaterales solo se reportó un premio, el otorgado al mayor dorado en la competencia de 1988, cobrado por el deportista ruso Serguei Marchuk.
Es probable que una parte de los lectores habrá de sentir cierta extrañeza en relación con la trayectoria como guía profesional de nuestro entrevistado. Cierto es que las relaciones con la URSS tenían tanta trascendencia que su respaldo quedó asentado en el preámbulo de la Constitución de la República de Cuba promulgada en 1976. El país antillano formaba parte del CAME, pero no del Tratado de Varsovia; la Crisis de los Misiles de octubre 1962, por los cohetes rusos desplegados en Cuba, fue uno de los momentos más graves en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos y una peligrosa contingencia internacional; un cosmonauta cubano estuvo en órbita en una nave soviética;  antes que los autos clásicos norteamericanos que los turistas tanto fotografían, el vehículo cubano por excelencia era el Lada, y hay una canción del cubano CarlosValera que refiere que “mi televisor fue ruso”, lo cual alude al noventa y nueve por ciento de los cubanos de entre cuarenta y cincuenta años de edad que tuvieron ese electrodoméstico en su casa. O sea, sabemos –esos lectores creen que es así− que el turismo de pesca y sus diversos componentes no está en el catálogo de los  vastos conocimientos del país de los soviets que dominaba la población de la Isla de la Libertad, o sea Cuba, incluidos los televidentes que cada semana sintonizaban el popular programa de televisión 9550 y los lectores de la revista Sputnik en español, es decir, casi todos.

En una localidad al occidente de la capital cubana donde la presencia de residentes rusos fue familiar hasta casi finales del siglo pasado, llamaba la atención que casi todo el tiempo ellos pescaban en agua dulce y con carnada, y se entusiasmaban con la captura de pequeñas tilapias y crisoles, cuando los cubanos ya dominaban la pesca de su trucha boquigrande –el black bass-  en los embalses, con spinning y señuelo artificial. Aquello daba a algunos de los competitivos locales la impresión de que los rusos no eran grandes pescadores aficionados, poniendo como siempre el ego nacional en su modo exaltado, por la leyenda de las grandes agujas de los torneos Hemingway, las ubérrimas corridas del pargo y loa épicos arranques de algunas piezas que halaban las líneas en zonas tan prestigiosas como el Cabo de San Antonio y el mítico “Sur” de la Isla de la Juventud. Parece llegada la hora de que el mito sea reevaluado.

CUBANOS DE PESCA: Apreciado Mikhail Skopets, sea usted sinceramente bienvenido. Ante todo, ¿considera que su pueblo posee una gran afición a la pesca? Lo que quiere decir: ¿dejarán cualquier otro pasatiempo por ir a un río o un lago a hacerse picar por los mosquitos, helar por la nieve y derrotar por el hambre, solo por sacar un pez del agua?

MIKHAIL SKOPETS: En Rusia, la pesca deportiva es el deporte número uno. El número de pescadores se estima entre 15 y 32 millones de una población de 140 millones. Entre mis amigos hay muchos pescadores muy entusiastas que no temen a los mosquitos ni al calor, e incluso están listos para pescar en el invierno cuando las heladas están por debajo de los 40 grados bajo cero.

CUBANOS DE PESCA: A sabiendas de que Rusia es un gran país de dilatada extensión, con una notable diversidad cultural, desearía nos obsequiara una síntesis de sus tradiciones de pesca, o sea, las que corrientemente practica la población de su país en sus días de asueto. Si es con una línea tomada directamente a mano, o con una caña; si el uso de la pesca a vara y carrete es masiva o algo “elitista”, si hay preferencia por señuelos artificiales o la carnada es el uso general. Háblenos brevemente si es posible, de sus peces más apreciados, y de los lugares de pesca que en los años previos a los noventa apreciaba más la afición rusa.

MIKHAIL SKOPETS: Los más populares son la caña de pescar con el flotador y el spinning, así como la pesca de invierno a través del hielo. La pesca con mosca todavía no está desarrollada, aunque el número de entusiastas de la pesca con mosca está creciendo rápidamente. Yo solo pesco con mosca (en verano) y en invierno, a través del hielo.
El nivel de vida en Rusia es ahora bastante alto, por lo que casi todos pueden comprar una caña de pescar a spinning de bajo costo. Los señuelos artificiales son ahora muy populares, aunque muchos son capturados con cebo natural.
Durante la Unión Soviética, la pesca también fue muy popular; En ese momento, había muchos más amantes de la pesca de la caña de pescar con flotador y, en general, del cebo natural. Hubo menos fanáticos para el spinning. Los fanáticos de la pesca con mosca en ese momento eran literalmente unas pocas personas. En aquellas días, muchos pescadores fabricaron cebos artificiales. Ahora la mayoría de la gente compra cebos en las tiendas; solo los fanáticos de la pesca con mosca a menudo hacen moscas para pescar.

CUBANOS DE PESCA: Durante las décadas del 1970 y 1980, en Cuba usábamos frecuentemente avíos de pesca de procedencia rusa. Por ejemplo, los carretes de spinning «Дельфин-8» (Delfín 8), algunas varas de esa misma modalidad, monofilamente de nailon y anzuelos muy resistentes, verdaderamente apreciados hasta el día de hoy. ¿Produce Rusia avíos de pesca en la actualidad?

MIKHAIL SKOPETS: Durante mucho tiempo yo mismo usé las bobinas de pesca que nombró y las cañas de pescar fabricadas en la URSS. Sí, ahora Rusia produce artes de pesca, pero no demasiado. Los productos chinos están reemplazando a los productores rusos. Gran parte de lo que se vende bajo las marcas rusas se produce en China o en Corea. Los aparejos hechos en China no son de muy buena calidad, pero son asequibles. Un número suficiente de pescadores, en su mayoría que viven en ciudades, compran avíos más costosos hechos en Japón, Europa o EE. UU.

CUBANOS DE PESCA: Es bien seguro que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas incluyera en su ordenamiento estatal, como lo hizo Cuba, determinadas estructuras de gestión, normas legales y configuraciones asociativas destinadas al desempeño ordenado de la pesca deportivo recreativa por el país, ¿Cómo estaba organizada la afición a la pesca y su práctica en el país de los Soviets? ¿Formaban parte de organizaciones internacionales en este deporte?

MIKHAIL SKOPETS: En la época soviética, existía una regulación estatal de la pesca, incluidos los deportes. En general, había una prioridad de la pesca industrial antes del deporte. Sin embargo, hubo alianzas de cazadores y pescadores aficionados con millones de miembros. Los viajes de pesca a menudo eran organizados por sindicatos de grandes fábricas y fábricas. En ese momento, los contactos con los pescadores extranjeros eran limitados.

CUBANOS DE PESCA: ¿Existía antes la pesca como parte de una oferta turística accesible a la población? ¿Se promovía ese producto para el turismo internacional?

MIKHAIL SKOPETS: El turismo de pesca organizado casi no existía. Hasta ahora, la mayoría de los pescadores de Rusia prefieren organizar sus viajes de forma independiente. El turismo pesquero para los extranjeros, también, casi no existía, especialmente porque el estado en ese momento trató de limitar lo más posible los contactos de los ciudadanos soviéticos con los extranjeros. Grandes regiones de la URSS estaban cerradas a los extranjeros en ese momento.



CUBANOS DE PESCA: Hace algunos años nos sorprendió en alguna revista extranjera en lengua inglesa un anuncio que promovía una oferta turística de pesca en Rusia, creo que específicamente en Kamchatka, y me llamaba la atención su elevado precio, no recuerdo exactamente, pero podría asegurar que eran unos 9 000 dólares por una semana de pesca. ¿Será que la memoria me engaña? ¿Comenzaron esas operaciones muy pronto y tras los reajustes políticos del país, o por alguna causa demoraron? ¿Las pusieron en marcha inversionistas locales o extranjeros?

MIKHAIL SKOPETS: Yo mismo comencé a organizar excursiones de pesca en 1992. En ese momento, ofrecimos 10 días de pesca (transporte en helicóptero, camping) por $ 800 por persona. Para los pescadores de Europa occidental esto es muy barato. Ahora los tours de pesca en Rusia son mucho más caros, ya que los precios de todo se han disparado.
Especialmente caro es pescar en ríos donde no hay carreteras, y se necesita un helicóptero.
Además, hay especies de peces "prestigiosas", los precios de la pesca son más altos. Por lo tanto, la captura de salmón del Atlántico en los mejores ríos de la península de Kola (noroeste de Rusia) ahora cuesta de 10 a 20 mil dólares a la semana (permanecer en una base cómoda). También hay muchos ríos donde un simple pescador puede ir por una cantidad relativamente pequeña de dinero: puede vivir en su tienda y paga solo por el transporte y por una licencia de pesca. La mayoría de los pescadores rusos prefieren organizar su propia pesca independientemente y no pagar dinero adicional a las compañías de viajes.
En la mayoría de los cuerpos de agua de Rusia, la pesca es gratuita. La pesca de la mayoría de los peces (aquellos que no están prohibidos para capturar) también es gratis. Es necesario pagar solo en pequeños embalses privados o en los sitios de pesca arrendados. Además, para capturar algunas especies de peces, principalmente varios salmones, el estado cobra una tarifa mediante la venta de licencias.

CUBANOS DE PESCA: ¿Cuáles son las principales regiones de Rusia donde se desarrollan los productos turísticos de pesca, tanto marítimos como fluviales?

MIKHAIL SKOPETS: Tales regiones de Rusia son:
1. Península de Kola: captura de salmón del Atlántico y de truchas. Esta es trucha marron (Salmo trutta) - no largemouth bass de los EE. UU., que fue plantada en muchos cuerpos de agua de Cuba.
2. Delta del río Volga: captura de peces de río ordinarios, como perca, lucio, lucioperca, besugo, carpa ...
3. Los ríos del este de Siberia y la cuenca del río Amur: taimen siberiano, lenok, tímalo, lucio.
4. Península de Kamchatka: salmón del Pacífico, chars, trucha arco iris.
El turismo de pesca marina en Rusia está poco desarrollado, ya que nuestros mares son demasiado fríos. No tenemos peces tan interesantes como marlín, atún, pez vela, sábalo y otros. Aquellos de nuestros pescadores que pueden pagarlo, pueden practicar la pesca en el mar en países cálidos, incluida Cuba.

CUBANOS DE PESCA: Hallamos en los registros de la International Game Fish Association (IGFA) el reporte de un record de taimen (Hucho taimen), con un ejemplar de 92 libras y media capturado en el rio Keta, de Siberia, por el pescador Yuri Orlov. Tengo la impresión de que esta especie resulta para el mercado turístico internacional algo así como  “el gran descubrimiento” de las pesquerías rusas. ¿La especie es protegida en su país? ¿Llevan registros de récords de sus capturas? ¿Cuáles serían las otras especies con peso en la oferta del turismo de pesca?

MIKHAIL SKOPETS: El taimen siberiano es una especie protegida, aunque en muchas regiones está permitido su consumo como alimento. En general, muchas personas en Rusia no respetan las reglas de la pesca; muchos pescadores dependen en gran medida de sus capturas e intentan traer más peces a casa. En muchas regiones, las poblaciones de taimen son bajas debido a la captura excesiva. Muchos guías que ofrecen pesca de taimen siberiano a sus clientes insisten en que todos los ejemplares sean liberados después de la captura hayan.
El pez récord capturado por Yuri Orlov hace más de 25 años todavía figura en el Libro de records de  la IGFA, aunque desde entonces se han capturado muchos taimen, que pesaron aún más. Yo mismo sé sobre una pieza de esta especie que pesó 123 libras, capturada al spinning en el río Tugur. Muchos no quieren perder el tiempo registrando sus registros de acuerdo con las reglas de la IGFA.
Peces grandes, que muchos pescadores de Rusia quieren capturar son el taimen, lucio, bagre, asp y la lucioperca.

CUBANOS DE PESCA: Usted es biólogo pesquero, ¿Cómo llega a la profesión del guiado? ¿Cómo logra alcanzar la calificación necesaria para realizar esta labor?

MIKHAIL SKOPETS: Para convertirse en una guía, se necesita:
1 - Buen conocimiento de los peces
2 - Conocer idiomas extranjeros
3 - Ser un buen pescador
4 - Conocer los ríos, lagos, embalses o el mar donde tienes que trabajar
5 - Ser capaz de trabajar con clientes

Las habilidades número 1, 2, 3 y 4 ya las tenía en 1992. La número 5 la estudié mientras trabajaba. Lo principal es entender el nivel de tu cliente como pescador y, en cualquier caso, ayudarlo a pescar. Al mismo tiempo, yo mismo estaba aprendiendo constantemente: muchos de mis clientes eran muy buenos pescadores y, gracias a la comunicación con ellos, obtuve muchos conocimientos nuevos.

CUBANOS DE PESCA: Hemos visto en su página web, http://flyfishingrussia.com/, que participa usted de un negocio de pesca guiada. ¿Cómo está organizado ese servicio y cuáles son las exigencias que el estado ruso establece para ejercer en el país el guiado de pesca, la recepción de turistas pescadores, etc.?

MIKHAIL SKOPETS: Para convertirse en una guía y trabajar con clientes, en Rusia no se requiere ningún permiso especial. Las guías pueden trabajar para una agencia de viajes y recibir un salario, o ser independientes. En este caso, necesitarán cooperación con agencias de viajes registradas oficialmente que tengan una licencia para invitar a ciudadanos extranjeros.
Yo mismo trabajo como guía independiente y como intermediario entre los clientes y las agencias de viajes locales rusas. A petición de los clientes, selecciono para ellos un recorrido adecuado en términos de condiciones y precio, entre las cosas que ofrecen las agencias de viajes de diferentes regiones del Lejano Oriente. También controlo la calidad de los tours, y algunas veces trabajo como guía.

CUBANOS DE PESCA: Desde la perspectiva de los cubanos, apenas familiarizados con el denominado trabajo por cuenta propia y los tímidos alcances empresariales de las cooperativas no agropecuarias, una agencia de guiado de pesca capacitada para captar turismo fuera de las fronteras del país parece ser un negocio sumamente complicado ¿Les resultó difícil ponerlo en marcha?

MIKHAIL SKOPETS: Por supuesto, en el personal de agencia de viajes debe haber un empleado que conozca bien la pesca y el idioma inglés. Todavía necesita un buen acceso a Internet. Bueno, y lo más importante, debe haber un "recurso turístico", lo que se ofrece a los clientes es una buena pesca.
No solo necesitamos pesca, sino también transporte confiable, la posibilidad de vivir cómodamente en la orilla del embalse, buenos barcos... Pero lo principal es, por supuesto, el pescado.
Estoy seguro de que la pesca de la trucha, que estaba en el embalse de Hanabanilla hace 10-15 años, podría atraer a muchos pescadores. Sé que hubo una gran trucha atrapada. Ahora la trucha en este estanque se ha vuelto poco profunda, por lo que los peces predominan en las capturas de hasta 1 kilogramo. Muchos pescadores no pueden encontrar esa pesca.
En los EE. UU., Al menos 40 millones de personas les gusta atrapar la trucha; para atrapar un pez récord, muchos de ellos están dispuestos a pagar mucho dinero. En general, se requiere un estanque, dondequiera que el aumento de la captura de peces sea hecho por redes donde los peces podrían vivir mucho tiempo y alcanzar grandes tamaños. Estos pueden ser pequeños embalses que estarían protegidos por los habitantes de una aldea. En este caso, estas personas podrían invitar a turistas aquí (o permitir que las agencias de viajes organicen la pesca según el principio de "libertad de captura") y recibir mucho más dinero que capturando peces con redes.
Según las estadísticas, un salmón del Atlántico, que el pescador atrapó con red y vendió, puede dar un promedio de $ 7. El mismo salmón capturado y liberado por un turista extranjero aporta a la economía al menos $ 100.



CUBANOS DE PESCA: ¿En qué medida los aficionados rusos a la pesca recreativa han asimilado la pesca a mosca y los criterios conservacionistas que generalmente se asumen a esta modalidad?

MIKHAIL SKOPETS: La pesca con mosca en Rusia todavía no es popular. En promedio, solo un pescador de mil pesca con mosca. La mayoría de estos pescadores a mosca se ocupan de la naturaleza. Esto no se puede decir acerca de muchos de los que pescan de otras maneras.

CUBANOS DE PESCA:  En esta nueva época, es posible que las antiguas costumbres de prácticas de la pesca, mediante asociaciones en las que tal vez los sindicatos tenían el protagonismo, hayan cambiado un poco y se crearan clubes autónomos, se convocan torneos se publican revistas y libros y hay servicios asociados a esta actividad de tiempo libre, como cotos de pesca, establecimientos de venta de avíos, hospedajes, etc. ¿Ha beneficiado a la población en alguna medida la posibilidad de crear este tipo de negocios, aprovechando las condiciones locales del paisaje, la ictiofauna, etc.?

MIKHAIL SKOPETS: Ahora, un número considerable de personas en Rusia trabajan profesionalmente en el turismo de pesca. El turismo requiere traductores, buenos navegantes, buenos chefs; los propietarios de pequeños hoteles en la orilla de los cuerpos de agua ganan un buen dinero. Alguien gana por la fabricación y venta de artes de pesca.
Es muy importante que haya muchas personas cuyo bienestar depende de la presencia de peces en el estanque. Entonces comienzan a cuidar al pez.
Al mismo tiempo, el desarrollo del turismo pesquero puede tener un impacto negativo en las vidas de las personas en las pequeñas aldeas costeras. Esto se debe a las restricciones de captura de peces para la alimentación, que es necesaria para preservar las poblaciones de peces.

Mikhail Scopets y el editor de CUBANOS DE PESCA llevan casi tres semanas dialogando por la vía del correo electrónico. En unos días el biólogo y guía de pesca ruso llegará a la Isla y está interesado en probar las aguas cubanas en la zona de Camagüey, que hace un cuarto de siglo tenían la mejor picada de lobina negra boquigrande en el país, aunque otros sitios con operaciones turísticas fueran bastante más conocidos. Hemos realizado algunos intentos para hallar alguna persona que le guie a los embalses de Muñoz y Porvenir, tal vez también al de Mañana de Santa Ana, y se ha buscado algún contacto para que reserve hospedaje en alguna casa particular con licencia en la ciudad de Florida, cercana a los dos primeros embalses. En condiciones normales, la existencia de cuerpos de agua con la calidad y el prestigio de los mencionados motivaría su aprovechamiento para la oferta del turismo de pesca, además de otros beneficios que son normales en los grandes acuatorios terrestres. Ello traería beneficios al país y de modo directo a las comunidades donde tal producto turístico fuera puesto en servicio. En esta entrevista hemos tratado estos temas, de modo que no son necesarias opiniones editorializadas. Algo más que se hizo, a fin de aprovechar en alguna medida la experiencia de este visitante, fue intentar ponerle en contacto con un importante parque nacional donde la pesca deportiva es desarrollada de modo notable como uno de los métodos reconocidos para alcanzar sostenibilidad mediante usos del recurso natural con un mínimo de impactos. Pero los responsables del área no estuvieron interesados. Nosotros sí.
Vea, en el siguiente enlace, el video Taimen siberiano, filmado por Alexander Belov, donde nuestro entrevistado ilustra las características de esta destacada especie de pez deportivo ruso. 

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