11 febrero 2018

LLEGÓ AL PÚBLICO
El torneo cubano de Ernest Hemingway
de Ismael León Almeida.
Finalmente ha llegado a los lectores El torneo cubano de Ernest Hemingway. Su presentación en la XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana 2018 tuvo lugar el sábado 10 de febrero a la 1:00 de la tarde, en la sala “Nicolás Guillén”, como parte de un grupo de cinco obras dedicadas a temas deportivos.
Desde Edinburg, Texas, viajó a La Habana el profesor Douglas E. LaPrade, que dio lectura al prólogo escrito para el libro, una contribución de notables valores líricos que enriquece una obra esencialmente concebida desde expectativas técnicas.
El estudio del destacado certamen de la pesca mayor, cuya versión definitiva fue concluida en 2012, luego de que dos años antes se hiciera una versión parcial en ocasión de los sesenta años del concurso, halló en el sello editorial Científico Técnica, perteneciente al grupo Nuevo Milenio, su tercera y definitiva posibilidad para llegar a imprenta, lográndolo con una tirada de 3 000 ejemplares.
A continuación, las palabras expresadas por el autor en el evento ferial:

PRESENTACIÓN DEL AUTOR EN LA XXVII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LA HABANA – 10 de febrero de 2018  (Ver VIDEO de la presentación)
Con la publicación de El torneo cubano de Ernest Hemingway concluye un ciclo de estudio dedicado a la pesca deportivo-recreativa, actividad de implicaciones sociales que manifiesta una compleja relación entre comunidad humana y medio natural, cuyo impacto ambiental y potencialidades económicas son solo algunos de sus aspectos más visibles. Sería errar la perspectiva histórica no comenzar por reconocer que desde 1937 tuvo su origen el proceso de documentación de esta afición con la apertura de la sección “Yates y Pesca” en la vieja revista Carteles, pero desde entonces hasta hoy el saldo de la motivación intelectual en torno a esta afición ha sido escaso: solamente ocho libros de limitada tirada, completado el conteo con el volumen que hoy presentamos.
La cobertura periodística de los eventos de la pesca deportivo-recreativa cubana nos llevó a percibir la necesidad de un registro histórico ordenado, de la caracterización de las pesquerías efectuadas por los aficionados locales, la divulgación de las técnicas autóctonas y las novedades incorporadas, y de la urgencia de introducir prácticas conservacionistas en esta actividad de tiempo libre. Como inicio de este trabajo se logró en el año 2009 la publicación del título Pesca deportiva cubana. Historia y tradición, y en 2014 se trajo a este recinto ferial la obra Técnicas y peces del aficionado cubano.
Aunque por azares del oficio llega este libro a imprenta en cuarto puesto, luego de los dos títulos mencionados y del inaugural Polo, cantor de la montaña, de 2003, de modo absoluto corresponde a El torneo cubano de Ernest Hemingway el sitio más antiguo entre las obras que este autor trabajó positivamente por publicar. Es la razón por la cual está dedicado a mis padres, que hicieron lo esencial para que la descendencia alcanzara lo que fuera capaz de proponerse: antes que el primer maestro, se empeñaron por enseñarle a leer y escribir, le obsequiaron libros nunca olvidados, construyeron para él, con viejas tablas, a martillo y serrucho, el primer librero, con cuarenta libros incluidos, entre los cuales se recuerda la impresión que causó al adolescente esa novela increíble que es Con el diablo en el cuerpo. También el primer escritorio en el que se anotaron versos de los que acordarme no puedo, aunque tal vez debiera.
Hará unos seis años comenzaron las gestiones para publicar este libro. El torneo cubano de Ernest Hemingway pasó por dos editoriales que lo consideraron “bien escrito y bien narrado”, pero nunca llegaron a la decisión de enviarlo a imprenta. En febrero del año 2012, una solicitud al Ministerio del Turismo, realizada con la esperanza de que el aval del organismo especializado corrigiera la suerte de esta obra, fue denegada con el argumento de  que ellos no habían encargado ninguna investigación “sobre la temática que conforma el material de su autoría”. Acá estamos finalmente, llegado a este libro el momento de integrarse al acervo de los lectores, y al autor la posibilidad de centrarse en otros que empujan con razones no menos convincentes desde la paciente memoria de una laptop.
No es necesario agregar una sola palabra en defensa de El torneo cubano de Ernest Hemingway, obra dotada para cumplir por sí misma el diálogo con los lectores. De ello damos gracias a la contribución de la editorial Nuevo Milenio, por la sistematicidad en acoger el tema en sus tres sucesivas obras, una virtual serie en cuya materialización ha estado en estos nueve años la especialista Clara Dolores Macías. Agradezco al editor Aldo Gutiérrez Rivera, por el privilegio de permitirnos contar con su exigente labor en esta, y a mi cordial primera editora de las anteriores, María Luisa Acosta. También al resto del equipo técnico en el sello Científico Técnica, por su dedicado trabajo. Con el profesor Douglas LaPrade, que ha venido a La Habana solo a cumplir este compromiso y a agasajarnos una vez más con su amistad, quedamos en deuda, y agradezco en mi nombre y en el de otros interesados la labor de Gladys Rodríguez Ferrero, por tantos años dedicados a la promoción de los estudios sobre Hemingway entre nosotros. A mi familia, gestora del milagro que permite el acto diario de escribir, la manifestación de que no habrá obra suficientemente importante que iguale la magnitud de su respaldo.
Doy gracias por el privilegio de compartir hoy esta mesa, y a quienes han venido a confirmar el valor de la producción intelectual en cada imprescindible faceta de crecimiento del país.

Enlaces:







10 febrero 2018

Douglas Edward LaPrade: PRÓLOGO
El torneo cubano de Ernest Hemingway, de Ismael León Almeida

            “Llamadme Ismael”. Así reza la primera frase de Moby Dick, la gran novela sobre la pesca de la ballena. El autor del presente libro también se llama Ismael. Al igual que Moby Dick, el libro de Ismael es una epopeya. El torneo cubano de Ernest Hemingway de Ismael León Almeida es un grueso tomo de dimensiones bíblicas que narra la historia de un torneo de pesca de tal manera que resalta el espíritu humano que une todas las naciones y pueblos en Cuba cada año para pescar la aguja.
            La detallada narración del torneo también invita al lector a especular sobre el carácter del autor que ha recopilado tantos datos a lo largo de varias décadas para escribir una historia legible e interesante. Ismael León Almeida escribe con la combinación de afición y sabiduría. Ha indagado en los archivos de la prensa cubana, y también ha entrevistado a personajes claves en la historia del torneo. Luego ha destilado todos los datos a través de su alma de pescador, algo afín a la fe religiosa que no se puede fingir.
Ismael León Almeida es como el mismísimo Santiago, el pescador de la novela El viejo y el mar de Ernest Hemingway. Santiago nació por la pesca. La pesca es su oficio. Ismael nació para escribir sobre la pesca, y su aprendizaje periodístico le ha preparado para escribir este tomo. Su amplio curriculum de periodista incluye veinte años escribiendo para la revista Mar y pesca. Solo Ismael podría haber escrito este libro definitivo y comprensivo sobre el torneo Hemingway.
            En El viejo y el mar, Hemingway hace de la pesca una alegoría de su oficio de novelista. Por ejemplo, cuando el pescador Santiago agarra su sedal entre el dedo y pulgar, se parece al escritor cuando agarra su lápiz. Y cuando Santiago admira su propia manera de mantener rectos los sedales en las profundidades del mar, es que Hemingway mismo está comentando su estilo directo de narración. Hemingway escribía con sedales rectos, con frases simples.
            En la primera página del primer capítulo de El torneo cubano de Ernest Hemingway, Ismael escribe un renglón digno del maestro Hemingway: “Es deslumbrante desde el momento en que un pez toma la carnada que se lleva a remolque tras la embarcación, hasta que el deportista logra acercar el animal a la popa. Es como un encantamiento que dura todos los minutos u horas que permanence el pez en el agua, unido al pescador por una fina línea”.
            Este renglón de Ismael capta el espíritu del relato “El gran río de los dos corazones II” en el cual Hemingway narra cómo la pesca de truchas restituye el alma de un soldado dañado emocionalmente por la guerra. Ismael deslumbra y encanta a su lector con una fina línea narrativa que resume sesenta años de historia. Ismael ha captado el frenesí espiritual que une a los pescadores del mundo. Al igual que Hemingway, Ismael reconoce las cualidades nobles y trascendentes de la pesca.        
También en las tempranas páginas de su libro, Ismael describe “la pesca artesanal que en aquellos años del siglo XX realizaban pescadores aislados en pequños botes impulsados a remo y vela. Se pescaba a la deriva, con cuatro o más sedales calados en la profundidad, como describe Hemingway en su novela El Viejo y el Mar”. Luego Ismael narra todas las inovaciones y cambios implementados en el torneo a lo largo de seis décadas. Al igual que Hemingway y Santiago, Ismael conoce y respeta la historia, pero también observa el avance del mundo moderno, constante como la marea.
            Además de historia, el libro de Ismael tiene trama porque el torneo es presentado aquí como un barómetro de la sociedad. En vísperas del siglo XXI,
el torneo empezó a implementar la práctica de “marcado y suelta”, o “tag and release”. Según esta práctica, el torneo se puso de acuerdo con el movimiento global para proteger el medio ambiente y las especies amenazadas. Ismael nos ofrece la crónica definitiva de esta inovación e invita al lector a especular sobre cómo el mismo Hemingway se hubiera adaptado al siglo XXI. ¿Era Hemingway profeta de la práctica “marcado y suelta”, o por el contrario, habría insistido en guardar los trofeos pescados desde su barco Pilar?
            A mediados de El Viejo y el Mar, Santiago reza sus oraciones y pide fuerzas para seguir lidiando con su aguja. Santiago promete emprender peregrinaje al santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre si cumple con su reto de pescar la aguja. En la novela de Hemingway, como ya se ha observado, la pesca es una alegoría para la escritura. La aguja es el libro de Hemingway. Cuando escribía El Viejo y el Mar, Hemingway llevaba años sin publicar una obra maestra, y los críticos literarios ya no consideraban a Hemingway como el primero de la fila literaria. Cuando Santiago reza por la pesca de su aguja, Hemingway en realidad está rezando por el éxito de su novela y la recuperación de su fama. Por cierto, si la aguja es la novela de Hemingway, los tiburones son los críticos literarios que quieren devorar la fama del escritor.
Con el éxito de El Viejo y el Mar, Hemingway recuperó su categoría y ganó el Premio Nobel de Literatura en 1954. Al ganar el Premio Nobel, Hemingway se hizo Santiago y realizó el peregrinaje a la Virgen de la Caridad del Cobre para donar la medalla Nobel a la Virgen. De esta manera Hemingway cumplió con la promesa de Santiago. La ficción se hizo realidad.
El presente libro es la aguja de Ismael. Le ha costado muchos años de lid. Ya ha hecho su peregrinaje a todos los sitios vinculados al torneo Hemingway, a todas las marinas y a los clubes marítimos, y aquí está la crónica. Ismael también ha rescatado del olvido a toda la documentación y periodismo anterior sobre el tema. La cantidad de datos es asombrosa. Ismael ha escrito este libro con un sentido de deber y responsabilidad para proteger la historia de un evento clave del patrimonio cubano.  

El Dr. DOUGLAS EDWARD LAPRADE es profesor de la Universidad de Texas-Panamericana desde 1993 y anteriormente lo fue de la Universidad de Barcelona durante ocho años. Se doctoró por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Ha publicado los libros La censura de Hemingway en España (1991), Censura y recepción de Hemingway en España (2005), Hemingway and Franco (2007), y Hemingway prohibido en España (2011). El Dr. LaPrade es un ponente regular en los eventos académicos sobre Ernest Hemingway convocados desde los pasados años noventa por el Museo Hemingway de Finca Vigía y la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, ambos en La Habana, Cuba. En junio de 2015 impartió la conferencia “Hemingway, Alberti y Numancia”, en el hotel Palacio de O’Farrill, sede del 15 Coloquio Internacional Ernest Hemingway de nuestra ciudad.


04 febrero 2018

NOSTALGIAS ANTICIPADAS
Una entrevista con el Dr. Douglas E. LaPrade, prologuista del libro El torneo cubano de Ernest Hemingway.
Ismael León Almeida

C
onfieso que me impresionó. Que alguien se tomara el trabajo de meterse en los Pirineos, la elevada sierra que divide o junta a España y Francia, solo para averiguar lo que hubiera de exacto en la descripción de las escenas de pesca que Ernest Hemingway incluye en su novela The sun also rises (Fiesta) fue un ejercicio de meticulosidad que no podía dejar de admirar, como reportero y obstinado averiguador de pesquerías que uno suele ser hace demasiado tiempo. El profesor Douglas Edward LaPrade, un texano alto y caballeroso, se tomó ese trabajo y luego escribió el artículo “Fishing for Hemingway” para la revista Lookout en octubre  de 1991. Puso al descubierto la coincidencia entre la obra de ficción y los hechos reales que nutrieron una parte esencial de su trama y sus escenarios: la habitación número ocho del hostal de Burguete, el pueblo mismo, los paisajes del camino hacia el río Irati y hasta la fuente donde los personajes Jack y Bill pusieron a enfriar sus botellas de vino para el almuerzo, existen tal y como son descritos por el novelista.
Al Dr. LaPrade le conocen de cerca los estudiosos cubanos que durante el último par de décadas se han empeñado en llenar el vacío de conocimiento en torno a la obra de Ernest Hemingway y su relación con el país donde este decidió instalar su hogar. Oriundo de Dallas, Texas, este catedrático completó su formación académica superior en Illinois, se desempeñó durante casi una década como docente en una universidad española y desde 1997 es un ponente habitual en los eventos dedicados al Premio Nobel de Literatura de 1954 por el Museo Hemingway de Finca Vigía y la Cátedra Hemingway del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, ambos en La Habana; también ha prologado y traducido libros de autores cubanos en esa línea temática, escrito artículos y respondido cuestionarios como el que ahora le presentamos, a punto de su arribo a la capital cubana para participar en la presentación de una obra en la XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana 2018.

Ismael León Almeida: En alguna parte hemos leído ―o escuchamos tal vez en alguno de los innumerables eventos académicos compartidos― que el acercamiento de Hemingway con Cuba tuvo su origen en su amor por España y lo español. ¿En cierta medida, puede haberle ocurrido a usted algo similar?
Douglas LaPrade: Sin duda, durante mi primera visita a Cuba, tenía la sensación de haber estado aquí antes. Me preguntaba cómo era posible sentir nostalgia por un sitio que no conocía hasta el momento, pero así sentía al aterrizar en Cuba. Gabriel García Márquez ha escrito algo parecido sobre Galicia, por la cual sentía nostalgia antes de conocerla. En su caso, se había criado en Colombia con una abuela gallega. En mi caso, había vivido casi una década en España antes de visitar Cuba por primera vez. En La Habana me di cuenta inmediatamente del centro gallego, el centro asturiano, y el centro catalán, y la proximidad de todos respecto al Capitolio. 

I.L.A.: ¿Es lo hispano parte del sustrato cultural de Texas, su tierra?
D.L.P: Llevo veinticinco años dando clases en la Universidad de Texas Río Grande Valley en la frontera entre Texas y México, y la gran mayoría de los alumnos son de herencia hispana. En el año 2012, cuando yo era director de la editorial universitaria, publiqué una edición bilingüe de poesía de César Antonio Molina, quien ha sido Ministro de Cultura de España, y también Director del Instituto Cervantes, el organismo oficial del gobierno de España cuyo objetivo es difundir el estudio de la lengua española por todo el mundo. Publiqué este libro como homenaje a mis alumnos para que pudieran celebrar su herencia hispana en Texas. Mis alumnos pueden presumir del aval de un poeta español quien ha sido Director del Instituto Cervantes, y también Ministro de Cultura de España.

I.L.A.: Usted es graduado de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, entre cuyos egresados se cuentan personalidades muy conocidas para los cubanos, como el presidente ecuatoriano Rafael Correa y el reverendo Jesse Jackson. La elección de un campus tan distante de su hogar, nos comunica la idea de una expectativa de formación muy específica, ¿fue de ese modo?
D.L.P: La decisión era más bien pragmática. Una vez terminada la licenciatura en Dallas, la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign me ofreció un contrato como profesor ayudante, puesto que me permitió pagar la matrícula para los estudios postgraduados mientras empezaba la formación docente. Ese pueblo universitario me encantaba, y la biblioteca universitaria se cuenta entre las mejores del país. No olvidemos que el gran escritor tejano Rolando Hinojosa también se doctoró en Illinois, y luego ganó el Premio Literario Casa de las Américas aquí en Cuba.

El primero de septiembre de 1984, el joven profesor Douglas LaPrade dio inicio una serie continua de nueve cursos académicos que impartiría en la Universidad de Barcelona, España. Como parte de esa singular etapa, su formación alcanzaría a consolidar un personal enfoque en el ámbito de la cultura española. La concesión en 1986 de una beca Fulbright por el gobierno de su país, le posibilitó contar por dos años con recursos para realizar su tesis de doctorado, presentada en 1988.
Sus investigaciones, centradas en la censura de la obra de Hemingway en España durante el régimen del general Francisco Franco, las desempeñó en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Durante sus estudios en la península ibérica, se acercó de modo intenso a la lengua y la cultura hispana. Contó con la asesoría de personalidades intelectuales como José Luis Castillo Puche (1919-2004), autor de Hemingway entre la vida y la muerte y Hemingway in Spain; novelista, ensayista, periodista, editor, dos veces Premio Nacional de Literatura y miembro cuatro veces de la Real Academia Española, cuya orientación le ayudó a valorar al laureado escritor norteamericano en el contexto español. La exploración cognoscitiva se expande por momentos y alcanza nuevas figuras del corpus literario español, como el poeta Rafael Alberti, o en su valoración acerca de la obra de teatro de Hemingway La quinta columna, expuesta en conferencia que dicta en Valencia en 1992, año en el que también recibe invitación de la universidad francesa de La Sorbona para contribuir a un estudio sobre la recepción de Hemingway en España.

I.L.A.: De un modo subjetivo, tengo la impresión de que es usted uno de los estadounidenses con mejor capacidad de expresión en lengua castellana que he conocido. ¿Se considera usted un buen hablante de la lengua de Cervantes, Quevedo y Garcilaso de la Vega? ¿Ha sido muy laborioso alcanzar ese dominio?
D.L.P: Valga decir que mi padre era profesor universitario de la literatura española del Siglo de Oro. Me criaba entre estatuillas de Cervantes y Don Quixote en la casa. Los colegas de mi padre le llamaban Nebrija1 debido a su meticulosa dedicación al estudio de la gramática castellana. Una vez fuimos juntos al pueblo extremeño de Zalamea, escenario de la famosa obra de teatro titulado El alcalde de Zalamea, de Pedro Calderón de la Barca. Me juré que no saldría del pueblo sin sacar una foto de mi padre con el alcalde de Zalamea. Entramos en el ayuntamiento, y nos recibieron de forma hospitalaria. Guardo celosamente esa foto de mi padre con el alcalde de Zalamea.

El dominio de la lengua española ha propiciado al profesor LaPrade un diálogo más directo con la mayoría de los participantes en los coloquios sobre Hemingway celebrados en Cuba, la ocupación de muchos de los cuales es asimismo la docencia a diversos niveles, si bien otros se desempeñan en el periodismo, la abogacía o la esfera bibliotecológica. En otro de sus desempeños profesionales ha de mencionarse la traducción al inglés de obras de autores cubanos, como Ernest Hemingway in the Romano Archipelago (1999) y The Empire of Havana (2003), ambas de Enrique Cirules, y el relato Journey to China”, de C. Aguilera, que tradujo para la antología New short fiction from Cuba, publicada en 2007 por Northwestern University Press, de Illinois.

I.L.A.: Hay en uno de sus libros una línea tan sugerente que no puedo dejar de traerla a colación: “El estilo es algo tan sutil que no puede ser conservado por entero en una traducción” 2. Su propia experiencia en el campo de la traducción podría excusarme de pretender avanzar más en el tema, pero me acomete la duda de, si tal imposibilidad influye en gran medida en la traducción poética, que es sin embargo bastante frecuente, a condición de que sean poetas quienes la realicen, naturalmente.
D.L.P: He aprendido que la traducción no es un ejercicio meramente lingüístico ni literario. El traductor tiene que sumergirse totalmente en ambas culturas para pasar la obra de un idioma a otro. Hay que conocer la historia y la cultura del otro país para traducir su literatura. La traducción exige la inmersión total en la cultura.

I.L.A.: Más allá de sus apreciaciones académicas, ¿cuáles son sus preferencias personales como lector? ¿Obras en lengua española forman parte de ellas? ¿Cuáles, en particular, y por cuáles razones, si es explicable?
D.L.P: Siempre me ha gustado la poesía del Renacimiento, tanto en inglés como en español, debido a su temática eterna e ideal. Shakespeare, Góngora, y Quevedo son mis preferidos. El poeta Wordsworth del Romanticismo también me gusta. En el siglo veinte, he leído las obras de Lorca, Alberti, y Machado. También me encantan los escritores de la Generación de ’98 como Unamuno y Azorín porque son capaces de describir el paisaje español de forma trascendental.

I.L.A.: Entendido el papel esencial del lenguaje en la cultura, ¿considera que el  conocimiento alcanzado por tantos años y en tan relevantes plazas han incorporado asimismo a su acervo personal parte de la comprensión de lo íntimo de los pueblos hispanoparlantes?
D.L.P: Sí, estoy tan convencido del valor del estudio de otras lenguas y culturas que he dicho a mis alumnos que su formación no es completa si prescinden del conocimiento de otro idioma que no es suyo. No decides cuál es tu lengua materna, pero sí puedes decidir cuales lenguas extranjeras quieras dominar.

I.L.A.: De la revisión del currículo profesional del Dr. LaPrade uno percibe la intensa dedicación a la docencia que mantiene con inalterable sistematicidad a lo largo de los años ¿Es la profesión parte de su herencia familiar?
D.L.P: Mi padre era profesor universitario del español durante cuarenta y un años, y mi madre era maestra de inglés en los colegios públicos de Dallas durante treinta y un años.

I.L.A.: Voy a pedirle como obsequio una descripción de su experiencia como docente, si es posible centrada en su relación con los estudiantes, el modo en que cree mejor acercarlos al conocimiento, tanto en el aula como en esos importantes períodos formativos  que son los preparativos de las tesis  de graduación.
D.L.P: Soy bastante formal y tradicional en la presentación de la materia, pero también les hago saber que tarde o temprano tendrán que apasionarse por algo. Por ejemplo, en mi asignatura monográfica sobre Hemingway, pasamos la mayoría del tiempo analizando los textos del escritor de forma detenida, pero algún día les enseño las fotos de los monumentos cubanos y españoles relacionados con los libros de Hemingway. Mis alumnos saben lo que es la Finca Vigía, y han visto mis fotos de Gregorio Fuentes. De esa manera la palabra se encarna.

I.L.A.: ¿De qué modo incorpora a su docencia los temas de sus investigaciones?
D.L.P: A veces presento algún documento descubierto en los archivos a mis alumnos para que vean la resonancia internacional y política de Hemingway. La censura de Hemingway en España es un tema que despierta el interés de los lectores interesados en la intriga y el espionaje, y ciertas anécdotas sobre la guerra civil española mantienen el interés de los alumnos.

I.L.A.: ¿Es su experiencia inaugural, como profesor en una universidad española, lo que lo inclina al estudio de la obra y los vínculos de Hemingway con ese país, o la búsqueda de ese destino docente fue un proyecto previamente establecido?
D.L.P: Empecé a dar clases en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign en el año 1978. Al cabo de dos años recibí el título de máster, y luego pasé dos años más estudiando las asignaturas para el doctorado. En el año 1982, con todos los requisitos para el doctorado cumplidos, excepto la tesis, recibí una beca para estudiar en la Universidad de Salamanca durante un año. Fue allí que descubrí que el decano de la Facultad de Filología, Javier Coy Ferrer, era experto en la literatura norteamericana. Luego fui a Madrid y llamé a José Luis Castillo Puche, novelista y amigo de Hemingway. Estos dos señores me convencieron que Hemingway era tema digno de la tesis doctoral. Luego me tocó una plaza como profesor visitante de la Universidad de Barcelona durante el curso 1984-1985. Fue en Barcelona que mi colega Jacqueline Hurtley me habló de los archivos con los documentos de la censura franquista. Pasé el verano del año 1985 en el archivo buscando los expedientes de censura sobre las obras de Hemingway. El resultado fue el libro titulado La censura de Hemingway en España, publicado por Ediciones Universidad de Salamanca en el año 1991.

I.L.A.: Dado que las experiencias de los escritores al enfrentar el proceso creativo suelen ser disímiles, siempre nos ha intrigado el proceso de trabajo que culmina en la publicación de un libro. Usted, que es autor de cuatro obras, ¿cómo describiría ese proceso a partir de sus vivencias? ¿Escribe regularmente? ¿En su caso la escritura y publicación de artículos y la exposición de conferencias y ponencias es parte del proceso de comprensión de la materia en estudio?
D.L.P: Creo que pasamos por temporadas en la vida y en la carrera. He pasado por temporadas frenéticas cuando buscaba documentos en los archivos de España. Establezco un ritmo de madrugar temprano y coger el tren desde el centro de Madrid para llegar a Alcalá de Henares, el pueblo natal de Cervantes donde están almacenados los archivos. Al cabo de semanas o meses indagando en los archivos, tengo la materia prima. Luego empieza la próxima temporada, que es menos dramática y más bien monástica. Esta es la temporada de pensar y escribir. Luego empieza el curso académico y hay que encontrar el equilibrio entre la investigación y la docencia. Este es el gran dilema de cada profesor.

I.L.A.: Quien haya sentido en el rostro los vahos de ese instrumento de control del pensamiento, no pasa por alto su definición de dos aspectos que caracterizan la censura: la “vaguedad y arbitrariedad de las leyes” que la gobiernan, y la “jerarquización estricta entre los censores”. ¿Ha sido este fenómeno, derivado esencial del autoritarismo, el centro de sus inquietudes, o siempre ha estado Hemingway  su verdadero objeto de estudio? ¿Podría ilustrarnos un poco en qué consiste la obra Censorship: An International Encyclopedia, publicada en 2001? En su opinión, ¿cuál es la magnitud del daño que provoca la censura en el orden cultural y ético a los ciudadanos que la sufren?
D.L.P: Confieso que lo primero que me atrajo de Hemingway era su escenario español. Luego cuando tenía que buscar una pista para establecerme en la profesión universitaria, me di cuenta del valor de Hemingway como figura cultural y política, de ahí que surge el interés por la censura franquista. He contribuido una quincena de artículos a la enciclopedia sobre la censura publicada en el año 2001. El editor Derek Jones me escribió hace veinte años para pedírmelas. Todas las entregas mías tratan sobre España. He escrito sobre Goya, Picasso, y el cineasta Berlanga, entre otros. A través de una enciclopedia de esa magnitud, se aprende que la libertad de expresión siempre ha sido amenazada por todo el mundo, pero los escritores y artistas siempre han vencido. El espíritu artístico es invicto. Los escritores españoles de la época franquista derrotaron a la censura a través de un estilo denominado “alusivo y elusivo.” La censura no les calló, sino al contrario, les hizo más creativos.

I.L.A.: Con los cambios de una época que algunos denominan post-moderna, ¿considera que ha cambiado la forma en que es percibida hoy día la literatura de Hemingway en España, en Cuba y en el mundo hispanoparlante en general?
D.L.P: La obra de Hemingway es tan variopinta que ha despertado el interés de nuevas escuelas de crítica. Hemingway era profeta de los partidos verde que se preocupan por el medio ambiente y la salud del planeta. Hace casi un siglo Hemingway escribió sobre la destrucción de los bosques en el estado de Michigan por las empresas leñadoras. Vd. como historiador de la pesca ya ha especulado sobre cómo Hemingway se hubiera adaptado a la práctica de marcar y soltar en este siglo de sostenibilidad. Y los críticos que se enfocan en el estudio de género han descubierto a Hemingway. 

Desde su presentación de la ponencia “La censura franquista de Hemingway en  España”, durante el segundo coloquio internacional que en 1997 se dedicó a este escritor en La Habana, el Dr. LaPrade ha sido una presencia familiar para quienes se dedican en la nación antillana al estudio de la vida y obra del novelista estadounidense. Dos veces retorna en 1998, para disertar en sendos enfoques sucesivos sobre el documental “Tierra de España”, cuyo guion escribió el novelista residente en Key West por los días de la Guerra Civil Española. Acerca del enfrentamiento entre la república y la casta militar sublevada en la nación ibérica, impartió en 2005 un curso de seis horas lectivas en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana. Fue ese, además, el año del décimo coloquio internacional Hemingway, al cual asistió para presentar un "Homenaje a Castillo-Puche”. Con su principal línea de investigación retorna al evento en 2013 con  “Hemingway prohibido en España”, tras el cual expondría en 2015 "Hemingway, Alberti, y Numancia" y, en 2017,  "Hemingway y Gustavo Durán". Durante el pasado año, rindió homenaje asimismo al fallecido escritor cubano Enrique Cirules, para quien había escrito el epílogo del libro Hemingway, ese desconocido, presentado durante el coloquio de 2015.  La obra de este autor fue objeto del análisis del profesor LaPrade en la Conferencia Internacional de Estudios del Caribe efectuada en 2006 por la Universidad Panamericana de Texas en South Padre Island, material luego impreso en un compendio que vio la luz en 2007.
Además de libros de su autoría, numerosas contribuciones a toda una serie de obras colectivas, compendios temáticos, antologías, entrevistas concedidas y artículos de prensa de este intelectual norteamericano se relacionan igualmente con Cuba. Su más reciente contribución ha sido el prólogo al libro El torneo cubano de Ernest Hemingway, de Ismael León Almeida, incluido en el programa de presentaciones de la XXVII Feria Internacional del libro de La Habana 2018.

I.L.A.: Citando un artículo de The Smithsonian Magazine, en el epílogo que escribió para un libro cubano publicado en 2015, usted destaca que “el lector no puede entender la narrativa de Hemingway sin apreciar la importancia de Cuba en la vida y la obra del laureado Nobel” 3. Por nuestra parte hemos comprobado que, cada vez que existe un acercamiento entre nuestros dos países, los medios de acá no dejan de recordar esa circunstancia, mientras en coincidencia también nos ha sido posible documentar un ansioso incremento del interés de los aficionados estadounidenses por el turismo de pesca en las aguas cubanas 4 ¿Qué consideraciones le sugieren, en este minuto, estas dos regularidades? 
D.L.P: Cualquier lector de cualquier pueblo reconoce los temas universales de la obra de Hemingway. Hemingway era ciudadano del mundo, y muchos norteamericanos se enamoran por Cuba debido a su lectura de Hemingway. Una vez aquí, el lector norteamericano se entera de cuánto puede aprender de los demás escritores cubanos que, en su turno, han escrito sobre Hemingway. El gran libro de Vd. sobre el Torneo Hemingway ya es punto de referencia imprescindible para cualquier estudioso de Hemingway, tanto en Cuba como en Estados Unidos. Los escritores como Vd. y como Hemingway buscan las semejanzas entre los pueblos que nos unen. La diplomacia cultural siempre triunfa porque busca terreno común o aguas comunes entre los pueblos. La pesca es la mejor diplomacia porque los peces no llevan pasaporte.

NOTAS
1- Don Antonio de Nebrija (1441-1522), destacado humanista español, autor de la Gramática de la Lengua Castellana, publicada en 1492, primera obra dedicada al estudio de la lengua que se constituiría después como idioma oficial de España y otras numerosas naciones del orbe.      
2- LaPrade: La censura de Hemingway en España (1991), p. 44.
3- Cirules: Hemingway, ese desconocido (2015), p. 267.
4 A sabiendas de que el entrevistador podría ser calificado de exhaustivo en exceso, conviene en estos tiempos poner la prueba a disposición del lector:
En el verano de 1977, apenas comenzando el mandato de James Carter, un periódico de Virginia llamado The Free Lance-Star, puso en circulación con fecha 19 de agosto un artículo cuyo solo título era ya toda una declaración: “Treasure Lake - Bass Fishing Paradise”, pero su contenido era aún más provocativo, sobre todo si el lector era un pescador aficionado: “Si usted se encuentra en la India, irá a ver el Taj Mahal. En Egipto visitará las Grandes Pirámides. Un norteamericano pescador de lobinas boquigrandes aterriza en Cuba con un único objetivo ― una peregrinación (pilgrimage) a la Laguna del Tesoro.” Con los cambios introducidos por Barack Obama en las relaciones con Cuba, no tardaron en aparecer ofertas de viajes de pesca a Cuba, como el que puso a disposición del público la experimentada agencia Orvis en su sitio de internet (www.orvis.com/s/orvis-hosted-tripto-cuba/14246). En la más reciente lectura de este artículo, se acompañaba con la siguiente nota: “The recently announced travel restrictions to Cuba may cause travelers and anglers to fear they have missed their chance. Rest assured that Orvis continues to provide fully compliant trips to this incredibly unique destination.”



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