12 marzo 2015


RÍOS CONTAMINADOS PREOCUPAN EN LA TELEVISIÓN

Por Ismael León Almeida

Editor de CUBANOS DE PESCA

La contaminación de los ríos cubanos fue tratada este martes (10 de marzo de 2015) en la sección “Cuba Dice” de la emisión estelar del Noticiero Nacional de Televisión.

Conducido por las periodistas Maray Suárez y Gisela García, el espacio de crítica periodística se enfocó en uno de los problemas ambientales más controvertidos del país, donde una notable legislación dirigida a controlar diversas formas de contaminación es poco menos que inoperante, entre otras razones por el escaso interés de la propia población, como demostró el material emitido en el segmento final del noticiero.

Mientras señalaban que el daño comienza a revertirse en el río Almendares, el principal y emblemático entre los 15 cauces que cruzan el territorio de La Habana, entre los propios vecinos residentes en las inmediaciones de estas fuentes de agua se detectaron algunos casos en que contribuyen directamente al vertimiento de residuales sólidos, lo cual justificaron con la necesidad de deshacerse de ellos por la insuficiencia de los sistemas de recogida en sus barrios.

Algunos cauces son tratados verdaderamente como basureros, dijeron en referencia directa al río Quibú, del lado oeste del territorio habanero, en cuya desembocadura el editor de CUBANOS DE PESCA ha fotografiado en diversas ocasiones espesas capas de residuos, principalmente recipientes plásticos desechados, aparte del mal olor y la visible degradación de las aguas, que antes de verterse al mar entre los repartos Flores y Náutico, en el municipio de Playa, bordea un trecho las instalaciones del Palacio de Convenciones, sede de importantes conclaves nacionales internacionales, entre tales las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Algunas expresiones muestran la persistencia de una retórica vacía y sin compromiso: “hay negligencia de los factores (el funcionariado)”, “hace falta un poco más de orden”, “hay que insistir en la disciplina (social)”. Entretanto Odalys Goicoechea, directora de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), planteo que los responsables de los focos contaminantes deben ser “informados”, en tanto aseguró que algunas industrias se han trasladado, sin mencionar ejemplos de casos que tal medida se hubiera adoptado. La lentitud en la ejecución de la red de alcantarillado urbano y el retraso en la ejecución de obras de tratamiento son algunos de los problemas planteados.

El 12 de febrero de 1996, como periodista de una agencia oficial, nos tocó cubrir una actividad denominada “CAP-UPEC”, en la que el gobierno de la ciudad, presidido entonces por Conrado Martínez Corona, dialogaba en vivo y en directo con la prensa local. El tema de este día fue el río Almendares. No hubo pretensión solemne: las aguas del principal cauce capitalino fueron calificadas de “enmierdadas” por un notable asistente. Se anunció allí mismo la realización, cumplida pocos meses después, de la Mesa Redonda Río Almendares SOS, liderada por el Dr. Antonio Núñez Jiménez.

Si algo nos dejó a todos aquel evento, precedido por una expedición de tres días que recorrió toda la cuenca del río, fue la convicción de que existen métodos, herramientas y estilos para lograr que la convivencia con las fuentes acuáticas no derive en polución y abandono, que constituyen, además de sus consecuencias sanitarias y de otros tipos, una agresión dolorosa a la esencia cultural y el sentido de pertenencia que guarda una relación respetuosa con el medio natural.

Lo dijo con claridad Núñez Jiménez en aquella ocasión: “...cuando exista una preocupación como ésta la prensa debe indagar, entrevistar a todas las instituciones involucradas para esclarecer. Y ejercer la denuncia.”. Los periodistas, dijo también, debían calificarse para estas tareas.

Los que tenemos suficiente edad, podemos asegurar que todavía hace medio siglo cada corriente de agua era un reservorio potencial de entretenimiento sano para las poblaciones ribereñas. Las pesquerías recreativas eran frecuentes y posibles porque la población de biajacas criollas, guabinas, anguilas y otras especies subsistían en los cauces, sin el impacto de sobrepesca ni de los ―en apariencia― elevados niveles de  contaminación vigentes. El país tuvo, desde la época colonial, normas para proteger las aguas dulces, y del respeto que las autoridades exigían no sería difícil hallar testimonios.

En la actual generación de pescadores aficionados cubanos no se ha descubierto aun la motivación por formar parte de la búsqueda de soluciones a un problema que nos toca, como primera línea de contacto de la sociedad, a pesar de creer que usar las aguas como pasatiempo, para buscar pescado o solucionar necesidades de bolsillo, son las únicas opciones ante el medio acuático, dejando al estado la obligación de darse cuenta de los problema y solucionarlos.

Los aficionados a la pesca, que en el mundo se hallan organizados en asociaciones reconocidas en su ámbito social y con capacidad de opinión y de acción, se involucran lo mismo en el saneamiento de cursos de agua que en la reintroducción de especies autóctonas, que en propuestas y debates en torno al marco legal referido a su actividad de tiempo libre. Nada raro resulta, por esta razón, que en algunos países la pesca deportivo-recreativa sea evaluada por los gobiernos como un recurso más, de modo similar a la pesca comercial.

Ha hecho bien “Cuba Dice”. Frente al doble rasero ciudadano de contribuir al daño y exigir solución, y al discurso empresarial de las “carencias” y “dificultades”, pasando por alto soluciones científico técnicas cuya aplicación la autoridad debe propiciar y exigir, el medio de opinión seguramente recordará a unos y otros la obligación que las leyes cubanas imponen, de asegurar la calidad del agua en los reservorios naturales o artificiales del país.

La contaminación de las aguas no solo preocupa a la televisión en Cuba. La realidad es que el medio ha sabido mostrar un perjuicio que, no siendo su impacto preocupación verdadera más que para los que alguna vez lo reciben directamente, llega la sociedad a “inmunizarse” de su existencia. Hasta que un día.

 

 

 


03 febrero 2015

EUGENIO LEJOS DEL AGUA
Hace diez años que no pesco, dice, a media mañana de un lunes de finales de abril. Eugenio Sánchez tiene ahora 75 años y vive solo en un fresco y alto apartamento del Vedado, haciendo caso alguno que otro año al reclamo de hijos y nietos que desde la distancia le piden que al menos los visite en el país donde ellos viven. Asegura que haber convertido la pesca recreativa en su profesión acabó por privarle del afán, de la emoción de ir de pesca. Recorre el Malecón, su territorio juvenil, y todavía le reconocen, cuando la mayoría de los iniciadores de la pesca a spinning en el emblemático muro de La Habana ya no está para acompañarlo en el paseo. Recuerda entre los primeros pescadores a vara y carrete del Malecón ―los “espinistas” o “espineros”, si vamos a hablar con exactitud el lenguaje del muro― a Alexio Gessa, primer Comisionado nacional de pesca deportiva. A López Peña, “el que hacía las bolsitas” ―v. gr., las cartucheras o carboneras, para llevar los señuelos a la costa―. Junto a Gustavo Iglesias, ético, técnico y defensor de la deportividad entre los federativos de la pesca en Cuba, se encontraba el día en que éste capturó su dorado de 52 libras, récord nacional por muchos años. Rememora que Roberto García era “el pescador más elegante” trabajando un pez. Vino Eugenio de un poblado llamado La Sal, allá por el territorio insular inmediato al golfo de Guacanayabo, pero es como si su historia se hubiera completado toda en la capital cubana: “El Malecón es la universidad de la pesca en este país”, dice que alguien le dijo. Eran históricas las arribazones de la pintada en la boca de la bahía. Sus territorios para el spinning costero fueron también los tramos de Playa Larga a Guasasa, Cabañas a Punta Hicacos, el Cabo de San Antonio, y el sur de la Isla de Pinos, antes y después de que la nombraran Isla de la Juventud. Su récord personal, una jiguagua de 26 libras en el Malecón. Podría seguir conversando el punto y se nos iba la mañana en ello, pero he venido a hablar de la pesca turística de la trucha. De niño pescó biajacas en un arroyo por propia inspiración, lo que le costó más que regaños. Luego el progenitor, tal vez dolido de sí mismo como ocurre a veces a los padres, decía alguna vez que quien iba a pensar que su profesión saldría de aquella escapada de pesca por la cual dio a su muchacho “una pela”, por la preocupación que puso en la casa la demora del niño. Frecuentando el litoral capitalino, Eugenio Sánchez acabó por integrarse en los años setenta al trabajo profesional de este sector en la antigua Comisión Nacional de Pesca Deportiva; los comisionados de ese período fueron Fidel Pérez, Tatica, un buen pescador marítimo de la localidad costera de Jaimanitas, y luego vino el mandato de Ángel Tejeda, quien permanece en el cargo hasta que llega el momento del pase a la Federación Cubana de Pesca Deportiva. Dentro de este período se halla su labor junto a Gustavo Iglesias en el Taller de Prototipos del río Almendares, donde producían una notable gama de señuelos para la pesca fluvial y de mar y vestían varas de pesca. Esta etapa concluye en 1986, cuando Sánchez pasa al departamento de Caza y Pesca del Instituto Nacional del Turismo (INTUR) como especialista de pesca. Asesoraba la organización de torneos y la demanda suministros, y en alguna ocasión impartía conferencias técnicas, siguiendo la pauta científico divulgativa que ya en aquella época lideraba el doctor Darío Guitart Manday, fundador del Acuario Nacional y el Instituto de Oceanología. En esta etapa participó en la realización algunas películas promocionales de pesca de agua dulce y salada para Canadá, Francia e Italia, algo que “lo hizo bastante famoso”. Una vez se encontraba en un sitio y un muchacho extranjero se le acercó para preguntarle si él era Eugenio Sánchez; cuando lo confirmó, salió muy emocionado a decírselo al padre. Las películas las pasaban tres veces a la semana por un canal de la televisión italiana. Se mantiene en el INTUR hasta 1992, cuando pasa a la representación en el país de la agencia italiana de pesca y caza TES International, en cuya plantilla permanecerá siete años. Los lugares donde entonces se promovía la pesca turística eran: Guamá, o sea Laguna del Tesoro, en Ciénaga de Zapata; el embalse Zaza, en la provincia de Sancti Spíritus; Hanabanilla, en Villa Clara; Avilés o El Granizo, en la provincia de Cienfuegos; la famosa laguna La Redonda, en Ciego de Ávila, y Cuyagüateje, en Pinar del Río, que “Fue muy lindo, pero duró poco”. Leonero, otra laguna de la zona oriental, aún mantiene su prestigio entre aficionados locales y foráneos. ―En la medida en que se desarrollaba la pesca profesional en agua dulce, se fue limitando la pesca turística―. Lo que Sánchez acaba de expresar se refiere a la acuicultura, y puntualiza al respecto el impacto que provocaba en las poblaciones de trucha la pesca de arrastre y la captura de ejemplares de esta especie que nunca eran devueltos al agua, a pesar de que la especie no era de interés para la pesca comercial. El tema fue objeto de discretas reclamaciones a cierto nivel, pero los embalses se continuaron explotando con los procedimientos de siempre y la pesca de la trucha declinó. La pesca de la trucha, cuyo nombre es lobina negra boquigrande (Micropterus salmoides) y se comercializaba en el turismo internacional como bass, o sea, black bass largemouth. La oferta que tenía la temporada de diciembre a abril, se cobraba a razón de 80 o 90 dólares por día por pescador, con alojamiento. Los principales clientes eran norteamericanos, italianos, canadienses y franceses. Dan Snow fue el primer turoperador que trajo turismo de pesca a Cuba; tenía una compañía en Houston, Texas. Venían semanalmente entre 5 y 10 pescadores a Guamá, Zaza, Hanabanilla, El Granizo Eugenio estuvo a cargo de la compra en Montreal, Canadá, de una flotilla de lanchas especializadas para la pesca de la trucha. En total fueron adquiridas 15 Bass Trackers con motor Yamaha de 20 hp, además de tres trailers (remolques) para trasladarlas, equipamiento que se destinó a Hanabanilla. El costo fue de unos 2 000 dólares canadienses. Hanabanilla tenía buenos guías de pesca. En Zaza y La Redonda pescaban con lanchas Halcon, con motores de 55 hp, y en Leonero se pescaba con botes a remo. En la época en que Eugenio trabajó en el turismo ya no se organizaban torneos internacionales de la trucha como el que inició la oferta de este producto en 1978, con el certamen celebrado en Laguna del Tesoro. Durante la época en que trabajaba para TES, Sánchez adoptó el hotel Zaza como centro de operaciones. Cerca del mediodía, el antiguo experto en pesca turística hará una demostración de lo aprendido en contacto con la agencia italiana. Mientras el diálogo sigue adelante en un entrecortado intercambio de preguntas y respuestas, Eugenio entra a la cocina y comienza a preparar una pasta Reggina. ―Lo primero es la salsa, que se prepara con embutidos, cebolla, ají, comino, ajo, aceite, puré de tomate... ¿puedes comer pimienta? ― ¡De todo! ―...pimienta. La salsa se prepara con tiempo, se deja reposar. Entonces calentamos agua abundante, hasta que hierve, se agrega sal y aceite... el aceite al final. Se vierten las pastas y se cocinan al denti. Eugenio insiste en que las pastas demasiado blandas son dañinas. Por eso las cocina al denti, que es una consistencia apropiada para masticar y deglutir, pero no blandas. Luego resume: ―El sofrito temprano, para que se concentre. Y comer acabado de hacer―. Mientras las pastas envuelven el tenedor, da tiempo de preguntas: Editor: Dan Snow, norteamericano, decía todavía en los noventa que en Cuba podía estar el próximo récord mundial de la trucha, ¿hay motivos para creerlo? Eugenio: Pienso que fue posible, sobre todo en Hanabanilla. Este embalse daba ejemplares grandes. De truchas de media libra a dos libras, te saltaba a 10, 11, 16 libras. Yo tengo una de 13,5 libras, pescando con Ignacio, uno de los guías de allí. Fue cobrada con una lombriz artificial negra de 10 pulgadas, sobre una profundidad de cuatro a cinco metros. Ed.: ¿Puede comentar las causas que, según las noticias que hayan llegado a usted, provocaron la declinación y casi desaparición del producto turístico pesca de la trucha? Eu.: La pesca profesional de Cuba arruinó la pesca turística, debido a las artes de pesca que usaban, la introducción de especies como las Clarias... No hubo una política de preservación del bass. No se pensó en el valor deportivo, turístico, de la trucha. Los turistas no se llevaban la trucha. Millones de personas pescan la trucha en Estados Unidos, es su deporte nacional. Aquí tenemos truchas de 4 a 14 libras. Venían a buscar su récord personal. La trucha no es fácil. Tú mismo te pones a pruebas, si eres capaz de pescarla. Ed.: Se dice que una de las causas es la Enfermedad Ulcerativa de la Trucha, que –cito reportes oficiales- abarcó embalses de todo el país, y que además perjudicaba a otras especies fluviales. Eu.: Eran las manchas blancas aquellas y dice que fue un americano que la trajo. Hizo bastante daño. Ed.: Pienso que uno de los hitos esenciales en la pesca turística cubana fue la derivación desde la pesca mayor, la herencia hemingwayana, hacia la pesca marítima de avíos ligeros. Eu.: Creo que en ese cambio estuvo involucrado Luciano Maragni, también de TES International. Al principio no iban en busca de una especie en particular... Lo primero fue pesca a la traina con avíos ligeros, luego la pesca a spinning con señuelos artificiales sobre cabezos... En Cienfuegos hasta pegaron unos cuantos atunes, uno de ellos con 50 libras de peso. Eugenio Sánchez no languidece lejos del agua. No padece de añoranza, ni de melancolía, por haber dejado su pasada afición. Más bien parece alguien que completó en la pesca recreativa todo un ciclo, viviéndola a fondo. Uno llega, le hace una pregunta, y él responde como si ayer mismo llegara de la última pesquería.

30 diciembre 2014



CUBANOS DE PESCA VIVIENDO EN 2014
“Así va el mundo, así vamos” ―podríamos decir, copiando a quién sabe cuáles filósofos y, de paso, justificándonos. Argüir asimismo la reiterada cantaleta de la carencia de acceso a internet en el sitio desde donde uno intenta edificar esta columna de información―. Lo cierto es que siempre algo logra el impaciente, el dispuesto, el que va a lo útil y a su vocación. Y mejor si el que se empeña se ve acompañado en sus afanes.
Esto, que parece lenguaje antiguo, sobre todo porque nos obstinamos en escribirlo sin apresurarlo ni escatimarle letras al texto, ni usar caritas de alegría o tristeza, no es sino escueta expresión humana, clarificada y sin efectos especiales, aunque con todo el trabajo de ordenador que es obvio en este caso.
El blog CUBANOS DE PESCA concluye el año 2014 viviendo y compartiendo. Ha atendido a personas que deseaba informarse para venir a pescar en Cuba y ha recibido colaboraciones, en mensajes directos al editor o por la vía del Foro. En este año han estado muy atentos Moisés Mayans, como siempre desde Holguín; Oriol Laffita Oliveras, que dio buenos informes acerca de la pesca de mar en la Primada ciudad de Baracoa; el capitalino “Zapito”, que se va volviendo un colaborador habitual desde el foro, y últimamente Rubén, cubano residente en el exterior, que ha mostrado su afición lo mismo en las aguas cercanas al lugar donde vive que en las natales de Hanabanilla.
En este año se hicieron dos viajes a provincias, los que aportaron información muy fresca y de primera mano. En Ciego de Ávila entrevistamos a Guillermo González Villa, un destacado pescador en la época primigenia de la trucha –entre los setenta y los ochenta del pasado siglo-, y de paso nos acercamos a develar la historia del embalse de La Redonda, algo que ha quedado para las historias a contar en 2015. En Sancti Spíritus, por la cordial acogida de Rodobaldo Hernández Acosta y su visión clara del valor de la comunicación social, tuvimos el privilegio de escribir por primera vez de los ríos Zaza y Agabama, acercarnos al embalse Zaza y a su hotel, llegar hasta el Parque Nacional Caguanes y encontrarnos con el área protegida de Jobo Rosado, en la más apretada y mejor organizada agenda de treinta años de reporterismo.
Quien ama la lectura y la vecindad de la naturaleza, puede imaginar la satisfacción de experimentar en primera persona todos aquellos paisajes y, además, la fraternal atención de tantas personas en esa central región. Las instituciones ECOTUR  e ISLAZUL merecen un cordial saludo de esta página, no solo por atenciones brindadas, sino asimismo por considerar que los pescadores podemos contar con ellos para el desarrollo de productos turísticos de apropiada especialización. Valga la sinceridad, sin efusiones publicitarias, que nunca fueron vocación de esta página.
Una treintena de trabajos se ha logrado subir a la red. poco, según el criterio típico de los colegas blogueros, cuyo punto de mira es la mayor cantidad posible de accesos y, su lema, que el que entra a internet no tiene tiempo para leer y por ello las entradas han de ser breves. Gran pecado entonces comete CUBANOS DE PESCA, que le da a sus lectores casi veinte páginas con la historia muy sintetizada del Torneo Internacional del Castero, celebrado en La Habana a partir de 1978, y el cuento Clave para un viejo que sabe, con nueve páginas. Hay asimismo un poema con fotos, de solo cuatro cuartetas sobre un pichón de zarapico, que recuerda algo parecido realizado antes en la sección Náutica y Naturaleza acerca de un pelícano que muy obstinadamente tomó un señuelo y hubo que ayudarlo a liberarse. Son historias que ocurren en los escenarios de pesca y place contarlas cuando el teclado se muestra clemente al redactor.
Inclinarse al examen de la pesca con un enfoque turístico es para nosotros dar paso a la realidad. ¿Queda al margen la pesquería por afición y las técnicas tradicionales, las soluciones emergentes? Nada de ello en verdad: véase que se ha describo una boya de pesca fluvial útil para lanzado con vara y carrete, que nos mostró un aficionado en el embalse Maurin; el modo en que se funden plomadas para pescar a fondo en el mar fue descrito en su más auténtica variante, lata de leche vacía y cartón de huevos incluido; se habló de la pesca del alto, que no es como creen algunos una modalidad deportiva, y se puso en letra e imagen la confección de motas coloridas para practicar el lanzado a mosca.
Netamente el turismo fue atendido –y lo será más aun en el futuro- no solo en trabajos como el de Sancti Spíritus, también se adelantó una valoración acerca del hospedaje para pescadores, campamentos en nuestra personal visión; se criticó la cobertura periodística de eventos de pesca, que requiere un mínimo de atención, cuando no de especialización, fueron incluidos nuevos guías en la sección que dispone el blog para ellos y se dedicó un comentario especial a la presencia de los productos de pesca en la Feria Internacional de Turismo de La Habana 2014.
El foro, iniciado en febrero de 2012 con una propuesta muy marcada hacia enfoques técnico analíticos (“Pesca por entretenimiento en Cuba: ¿Recreación, consumo o suplemento económico?”, “¿Sabemos algo de la pesca turística en Cuba?” y “Nuevo libro sobre pesca deportiva cubana”), derivó, como era natural, hacia cuestiones más próximas a la generalidad de la afición, con lo que los intereses intelectuales ganaron en diversidad de fuentes lo que perdieron en especialización de examen. De hecho, fue demasiado pretender, que tuviéramos de ese modo un apreciable número de interlocutores, tan distantes como nos ubicamos de los emplazamientos donde la pesca ya es un interés científico. Terminamos diciembre con 24 temas abiertos y contribuciones muy valiosas respecto a lugares de pesca, especies de peces deportiva y procedimientos técnicos. De este modo, la comunidad del foro ha expresado hacia donde se dirigen sus intereses y los nuestros con ellos.
Hay mucho más en el orden temático, pero los visitantes han de tener espacio para descubrir por sí mismos, sobre todo porque hablándoles de 2014 debo ahora recordar que CUBANOS DE PESCA lleva ya siete años en internet. “Empezamos pescando y sin computadora”, creo que cuenta uno de nuestros eslóganes preferidos, seguimos pescando.
En el trascurso del año la página central del blog ha recibido 3 335 visitas, un promedio de 9.42 diarias. Esto no incluye las secciones, que tienen registros por separado, como blogs diversos que son, vinculados al principal, como permite la tecnología Blogger. Sumadas todas las secciones y la principal, se llegó el pasado noviembre a una media diaria de algo más de un centenar de visitas. A cada sección se instaló desde 2012 un contador de accesos en período de 30 días.  La página principal obtuvo un tope de 850 visitas, constatado el 17 de noviembre de 2014, y ya es satisfactorio el desempeño de las secciones “Avío criollo”, “La trucha cubana” y “Todos los peces”, cada una de ellas con mediciones de entre 7 y 8 visitas por día, un nivel que, objetivamente, debe equivaler al interés medio de los respectivos temas, entre aquellos que practican la pesca y tienen acceso a internet, una combinación poco pareja, si sabemos de qué estamos hablando. Si ha habido algún mensaje de elogio, no incluiremos ninguno, agradeciendo cada uno como se ha hecho en mensajes personales, y en cuanto a críticas seguiremos abiertos a ellas, por lo mucho que construyen el modo más exacto de expresar cada tema sin ceder a la complacencia del punto de vista individual y la posición cómoda de editor de este espacio.
CUBANOS DE PESCA es, primero que todo, una plataforma de estudio, para debatir entre conocedores más o menos calificados, pero en igualdad, un tema modesto, pero tan importante como otros muchos, y exponer información de valor, propósito al que contribuyen tanto doctores como principiantes, puedo garantizarles que hasta hoy ha sido así. La importancia de éste, más que la cálida afición que cada uno trae desde la infancia, alentada por buenos momentos de esparcimiento, incluye ya la constancia lúcida de que la pesca recreativa es un recurso de diversos valores –económicos y sociales- y una valiosa herramienta de educación ambiental, emanada de una condición poco establecida hasta hoy: este antiguo entretenimiento es, en su sentido más básico, una de las expresiones más frecuentes del vínculo ancestral entre los humanos y el medio natural. En esa plataforma, este blog se proyecta. Gracias, será siempre la principal palabra. El editor.



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