Diálogo sobre truchas frente al mar con Elio Ruiz
Cuando era un joven de apenas veinticuatro años de edad, le vieron salir del agua con 100 truchas a cuestas. Fue el día que Elio Ruiz Álvarez ganó su primera competencia nacional y desde entonces nunca estuvo entre los últimos clasificados. Nos vimos por primera vez en uno de los famosos torneos que organizaban en la ciudad de Bayamo, pero esta conversación ocurrió después, en Cabo Cruz, en el año en que comenzaba la competencia de la barracuda. Coincidimos pocas veces más, probablemente porque él dejó de asistir a los certámenes.
Elio Ruiz tenía realmente un prestigio como competidor, aunque parecía darle poca importancia. Decía que sus resultados podían deberse tanto a la pericia como a la buena suerte, y cuando se le preguntaba por su mejor captura en agua dulce respondió que era una trucha que no pesó, pero que “le calculaba” unas 13 libras y media. Nunca dejaba de sorprendernos esa aparente falta de apasionamiento, porque uno puede tener la certeza de que durante alrededor de un cuarto de siglo fue el rival a derrotar para cualquiera con aspiraciones a hacerse de un título en la pesca de la lobina negra boquigrande.
Ismael León: ¿Cómo fue el inicio en las competencias?
Elio Ruiz: La primera competencia que gané fue en Isla de Pinos, una nacional de trucha en 1976; cogimos primer lugar individual y por equipos. Luego de ahí seguimos y cogimos un lugar en Zaza, de trucha también, que nos dio el pase al primer tope de pesca con los norteamericanos, en Guamá. Ahí cogimos tercer lugar por equipos, yo y el norteamericano que pescaba conmigo, y a la vez cogí primer lugar entre los cubanos que estábamos. Hice el mayor acopio de piezas; de ahí se sacó la selección que fuimos a Estados Unidos y quedamos en quinto lugar. Pescamos en el Lago Conroe. Es una presa, pero ellos le dicen lago. Pesqué con (¿Lane?) Stanley, un muchacho joven, pescaba muy bien. Hizo un tiempo muy malo.
I. León: ¿Hubo más topes internacionales?
E. Ruiz: Sí, después, el tope que hubo con los americanos en el Hanabanilla. Ahí quedamos... no muy bien. Ganó un americano que no se contaba con él.
Luego vino un viaje a Bulgaria, que fue clasificación nacional que se pescó y yo cogí primero y otro compañero. mío de Villa Clara quedó en segundo. Fuimos a Bulgaria pensando en una competencia de truchas, pero cuando llegamos allí no era así (1). Era como una vara criolla para coger pececitos con unos gusanos de la carne podrida. Bueno, llegamos con las manos amarradas, no sabíamos de aquella pesca, de la carnada, nada.
Había varios países; estaba Italia, Bulgaria, Unión Soviética, los cubanos, seis o siete países. No hicimos buen papel, porque la verdad es que íbamos completamente preparados para trucha y allá encontramos un tipo de pesca que nunca habíamos hecho. Siempre cogimos pescaditos, pero quedamos en último o penúltimo lugar.
I. León: ¿Nunca habías practicado la vara criolla?
E. Ruiz: No, es que íbamos amarrados por completo. La había practicado pero es que no, ellos estaban preparados por completo... a nosotros nos tuvieron que prestar los equipos. Pero, bueno, hicimos el papel de competir allí hasta última hora.
I. León: Has ido también a los festivales del pargo criollo.
E. Ruiz: Sí, si hace dos o tres años cogí primer lugar individual en Matanzas. Yo, iba de delegado, entonces, de los dos compañeros de Ranchuelo que iban en el equipo, a uno la madre se le enferma gravemente y no puede asistir. Cuando llego a Varadero, presento al competidor que va y los demás compañeros competidores de provincias, que somos amigos, me obligaron a competir... me buscaron un short viejo, ropa para poder pescar, que yo no llevaba. Me dieron una pita, tres anzuelos, dos plomos, un cuchillito, y entonces llevaba una funda de almohada para llevar las cosas de pesca. Cogí 39 pargos y ganamos. Luego la gente de Matanzas medio que quería “matarme”, ¿no?
I. León: Háblanos de tus comienzos en la pesca, antes de la historia oficial como competidor.
E. Ruiz: Bueno, yo siempre pescaba, desde muchachito. Yo soy de Santa Clara; mis padres hicieron una casita en una playita que se llama San Francisco, la gente le dice “Juan Fanguito”. Cuando se hizo la casita yo era un niñito de tres o cuatro años y esa es la primera mano de leña que me gané porque boté una cafetera de café con una penca de guano de las que estaban usando para el techo. Ahí empecé a pescar, me gustaba la pesca, hasta que luego comencé a trabajar. Pescaba ahí en la presa, o la vieja nos llevaba a casa de un pariente de ella donde había una cañada; cogía una biajaquita o algo cogía yo. Me gustaba pescar. Entonces después entro a trabajar en la dulcería, donde llevo 24 años; los compañeros que estaban allí les gustaba la pesca, me seguí embullando con ellos y comencé a ir al mar, a la presa Minerva cuando la fundaron y de ahí para acá, aquí estamos.
I. León: ¿Cuándo comienzas a pescar con Spinning?
E. Ruiz: Alrededor de 1970. El spinning comienzo a utilizarlo porque estuve pescando submarino y tengo un pequeño problema en el corazón y el médico me la suspendió. Ahí cambio la careta y las patas de ranas por una vara de pesca.
I. León: ¿Qué avío prefieres?
E. Ruiz: Siempre me ha gustado emplear el señuelo grande y equipos pesados, varas de seis pies...
I. León: Háblame de los pescadores más destacados que has conocido.
E. Ruiz: De la pesca marítima y la pesca fluvial, las dos... (2) Está Wilfredo Echemendía, “Fello”; está José Manuel López Peña, que es de Holguín; está Enrique Cano; “Hitiko” pesca bastante bien, es de San Luis, no me sé el nombre. Tenemos por acá también por Oriente a Barceló, pesca bien. No sé el nombre de Mejías, “Bocaetrucha”, pesca muy bien. Para Las Tunas, Roberto pescaba muy bien, murió ya. Está... como se llama el Yerdo, cará... Guillermito, pesca bien. Valentín pesca bien y... ¿el flaquito de Las Tunas cómo se llama? Robertico. Siguiendo por Camaguey está Danilo Domínguez, que pesca a las dos aguas. Pescando la trucha nada más, está Ulises. Por Sanctí Spiritus está Rufino, le dicen Fifo. Cuando llegamos a Villa Clara... digamos que estoy yo; Francisco Garateix, Chinea, Alcides, está el viejo Solís, está Arturo Martínez, Juan de Mata, Mayoto. En Villa Clara hay varios. En Matanzas no tengo conocimiento; en La Habana está este muchacho, Samuel Yera, que hoy día vive en Villa Clara, pero pesca por su provincia. Por la Isla está el viejo Gilberto Pupo y por Pinar del Río, Pablo Arencibia. La provincia mía es muy fuerte. Es más fuerte a veces una competencia municipal que hasta una nacional. Cuesta trabajo ganar porque hay muchos buenos competidores.
Cabo Cruz, 20 de septiembre de 1993
NOTAS.-
1- Ruiz se refiere a la Exposición Mundial de Caza y Pesca efectuada en Budapest, Hungría, del 27 de agosto al 30 de septiembre de 1971. Fue una feria patrocinada por el Consejo Internacional de Caza y la Confederation Internationale de la Pêche Sportive (CIPS).
2.- Esta relación de destacados aficionados al deporte de la pesca, mencionada por un competidor tan notable como Ruiz, constituye un homenaje. De algunos no conocemos más que lo que refiere el entrevistado; otros, como Echemendía, Danilo y Pupo, fallecieron años después de esta entrevista. Sería una muestra de consecuente cultura que en cada provincia intentaran al menos una humilde semblanza de cada uno de sus antiguos valores en esta afición.
Elio Ruiz tenía realmente un prestigio como competidor, aunque parecía darle poca importancia. Decía que sus resultados podían deberse tanto a la pericia como a la buena suerte, y cuando se le preguntaba por su mejor captura en agua dulce respondió que era una trucha que no pesó, pero que “le calculaba” unas 13 libras y media. Nunca dejaba de sorprendernos esa aparente falta de apasionamiento, porque uno puede tener la certeza de que durante alrededor de un cuarto de siglo fue el rival a derrotar para cualquiera con aspiraciones a hacerse de un título en la pesca de la lobina negra boquigrande.
Ismael León: ¿Cómo fue el inicio en las competencias?
Elio Ruiz: La primera competencia que gané fue en Isla de Pinos, una nacional de trucha en 1976; cogimos primer lugar individual y por equipos. Luego de ahí seguimos y cogimos un lugar en Zaza, de trucha también, que nos dio el pase al primer tope de pesca con los norteamericanos, en Guamá. Ahí cogimos tercer lugar por equipos, yo y el norteamericano que pescaba conmigo, y a la vez cogí primer lugar entre los cubanos que estábamos. Hice el mayor acopio de piezas; de ahí se sacó la selección que fuimos a Estados Unidos y quedamos en quinto lugar. Pescamos en el Lago Conroe. Es una presa, pero ellos le dicen lago. Pesqué con (¿Lane?) Stanley, un muchacho joven, pescaba muy bien. Hizo un tiempo muy malo.
I. León: ¿Hubo más topes internacionales?
E. Ruiz: Sí, después, el tope que hubo con los americanos en el Hanabanilla. Ahí quedamos... no muy bien. Ganó un americano que no se contaba con él.
Luego vino un viaje a Bulgaria, que fue clasificación nacional que se pescó y yo cogí primero y otro compañero. mío de Villa Clara quedó en segundo. Fuimos a Bulgaria pensando en una competencia de truchas, pero cuando llegamos allí no era así (1). Era como una vara criolla para coger pececitos con unos gusanos de la carne podrida. Bueno, llegamos con las manos amarradas, no sabíamos de aquella pesca, de la carnada, nada.
Había varios países; estaba Italia, Bulgaria, Unión Soviética, los cubanos, seis o siete países. No hicimos buen papel, porque la verdad es que íbamos completamente preparados para trucha y allá encontramos un tipo de pesca que nunca habíamos hecho. Siempre cogimos pescaditos, pero quedamos en último o penúltimo lugar.
I. León: ¿Nunca habías practicado la vara criolla?
E. Ruiz: No, es que íbamos amarrados por completo. La había practicado pero es que no, ellos estaban preparados por completo... a nosotros nos tuvieron que prestar los equipos. Pero, bueno, hicimos el papel de competir allí hasta última hora.
I. León: Has ido también a los festivales del pargo criollo.
E. Ruiz: Sí, si hace dos o tres años cogí primer lugar individual en Matanzas. Yo, iba de delegado, entonces, de los dos compañeros de Ranchuelo que iban en el equipo, a uno la madre se le enferma gravemente y no puede asistir. Cuando llego a Varadero, presento al competidor que va y los demás compañeros competidores de provincias, que somos amigos, me obligaron a competir... me buscaron un short viejo, ropa para poder pescar, que yo no llevaba. Me dieron una pita, tres anzuelos, dos plomos, un cuchillito, y entonces llevaba una funda de almohada para llevar las cosas de pesca. Cogí 39 pargos y ganamos. Luego la gente de Matanzas medio que quería “matarme”, ¿no?
I. León: Háblanos de tus comienzos en la pesca, antes de la historia oficial como competidor.
E. Ruiz: Bueno, yo siempre pescaba, desde muchachito. Yo soy de Santa Clara; mis padres hicieron una casita en una playita que se llama San Francisco, la gente le dice “Juan Fanguito”. Cuando se hizo la casita yo era un niñito de tres o cuatro años y esa es la primera mano de leña que me gané porque boté una cafetera de café con una penca de guano de las que estaban usando para el techo. Ahí empecé a pescar, me gustaba la pesca, hasta que luego comencé a trabajar. Pescaba ahí en la presa, o la vieja nos llevaba a casa de un pariente de ella donde había una cañada; cogía una biajaquita o algo cogía yo. Me gustaba pescar. Entonces después entro a trabajar en la dulcería, donde llevo 24 años; los compañeros que estaban allí les gustaba la pesca, me seguí embullando con ellos y comencé a ir al mar, a la presa Minerva cuando la fundaron y de ahí para acá, aquí estamos.
I. León: ¿Cuándo comienzas a pescar con Spinning?
E. Ruiz: Alrededor de 1970. El spinning comienzo a utilizarlo porque estuve pescando submarino y tengo un pequeño problema en el corazón y el médico me la suspendió. Ahí cambio la careta y las patas de ranas por una vara de pesca.
I. León: ¿Qué avío prefieres?
E. Ruiz: Siempre me ha gustado emplear el señuelo grande y equipos pesados, varas de seis pies...
I. León: Háblame de los pescadores más destacados que has conocido.
E. Ruiz: De la pesca marítima y la pesca fluvial, las dos... (2) Está Wilfredo Echemendía, “Fello”; está José Manuel López Peña, que es de Holguín; está Enrique Cano; “Hitiko” pesca bastante bien, es de San Luis, no me sé el nombre. Tenemos por acá también por Oriente a Barceló, pesca bien. No sé el nombre de Mejías, “Bocaetrucha”, pesca muy bien. Para Las Tunas, Roberto pescaba muy bien, murió ya. Está... como se llama el Yerdo, cará... Guillermito, pesca bien. Valentín pesca bien y... ¿el flaquito de Las Tunas cómo se llama? Robertico. Siguiendo por Camaguey está Danilo Domínguez, que pesca a las dos aguas. Pescando la trucha nada más, está Ulises. Por Sanctí Spiritus está Rufino, le dicen Fifo. Cuando llegamos a Villa Clara... digamos que estoy yo; Francisco Garateix, Chinea, Alcides, está el viejo Solís, está Arturo Martínez, Juan de Mata, Mayoto. En Villa Clara hay varios. En Matanzas no tengo conocimiento; en La Habana está este muchacho, Samuel Yera, que hoy día vive en Villa Clara, pero pesca por su provincia. Por la Isla está el viejo Gilberto Pupo y por Pinar del Río, Pablo Arencibia. La provincia mía es muy fuerte. Es más fuerte a veces una competencia municipal que hasta una nacional. Cuesta trabajo ganar porque hay muchos buenos competidores.
Cabo Cruz, 20 de septiembre de 1993
NOTAS.-
1- Ruiz se refiere a la Exposición Mundial de Caza y Pesca efectuada en Budapest, Hungría, del 27 de agosto al 30 de septiembre de 1971. Fue una feria patrocinada por el Consejo Internacional de Caza y la Confederation Internationale de la Pêche Sportive (CIPS).
2.- Esta relación de destacados aficionados al deporte de la pesca, mencionada por un competidor tan notable como Ruiz, constituye un homenaje. De algunos no conocemos más que lo que refiere el entrevistado; otros, como Echemendía, Danilo y Pupo, fallecieron años después de esta entrevista. Sería una muestra de consecuente cultura que en cada provincia intentaran al menos una humilde semblanza de cada uno de sus antiguos valores en esta afición.
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