06 febrero 2013

LA PESCA DE LA RABIRRUBIA AL VUELO
El Rascacio, Año III, Números 10-11, mayo-julio 1982.
Jorge Gutiérrez, Pipo

Entre las pescas deportivas que se practican en nuestra plataforma, una de las más codiciadas es la de la rabirrubia, pez muy batallador y que abunda en mayor o menor proporción en nuestros veriles, casi siempre en cardúmenes o manchas. Su captura es más probable en horas de la noche, aunque también es factible en el día.
Habita en los cabezos interiores y en los veriles próximos a las costas y se les puede capturar desde dos hasta 25 brazas de agua. Prefiere fondos de ramajiales, aunque también se le ve en fondos de manchones y cabezos. Su peso varía desde un cuarto de lb hasta 12-14 lb., aunque es probable que se hayan capturado ejemplares mayores.
La rabirrubia casi siempre presenta su corrida en el mes de abril, siendo el cuarto menguante la mejor fase de luna para su captura, aunque se puede realizar en otras fases, incluso en luna llena.
Para la pesca nocturna se pueden emplear avíos ligeros desde 20 hasta 50 lbs de resistencia, de acuerdo con el tamaño de los ejemplares y las corrientes marinas que afecten, con anzuelos de 3/0 a 5/0.
Carnadas naturales. Se recomiendan en especial sardina, machuelo, catacucho, chicharro, lisa, bocón, etc. Se emplea engó, moliendo pescado y uniéndolo con sal. El engó es un valioso elemento para este pez; también podemos utilizar el billisco, que se obtiene picando en pequeñas porciones los machuelos o sardinas y si vamos a utilizar como carnadas bandas o destollos, emplearemos el espinazo y las cabezas de machuelos, macarelas, chicharros, lisa, etc., para hacer el billisco. También puede usarse engó de manjúa, con sal, que es magnífico.
Para la pesca nocturna en aguas próximas a la costa , el pescador debe embarcarse con naylons, cazuelas, veto para fondeo, luz, cuchillos, piedra de afilar, engóo, carnada, etc.
Las horas más apropiadas, desde el crepúsculo hasta el amanecer. Al llegar al sitio elegido, se medirá la profundidad con un escandallo que es una línea de 60 lb con un plomo de media lb en el extremo. La profundidad correcta para fondearse en la pesca de la rabirrubia estará acorde a:
Corrientes marinas y fase de la luna. Si luna está CM o LN, es decir, que se está produciendo el oscuro, se puede fondear de 10-16 brazas. Una vez fondeados, echar al agua algunas carnadas sueltas y observar hacia donde parten. Con esto se comprueba la dirección e intensidad de la corriente, que no debe ser muy dura, pues se alejaría mucho el avío y también el engó. Si se usara como carnada una sardina pequeña, cortarle la cola para que no de vueltas. Se puede anudar el anzuelo directo al nailon o puede colocarse una presilla al extremo y colocarle alambrada al anzuelo. Listo el avío, se lanzan puñados de engodo sobre la borda en dirección a la corriente, tratando de esparcirlo lo más ampliamente posible. Al lanzar la línea, se le acompaña asimismo de una porción de engodo o billisco.
Al poner la carnada en el agua debemos liberar 6 a 6 brazas de sedal esperando que por efecto de la corriente se nos ateze el avío (sentir la línea tensa y desde ese momento procedemos a arriar hacia atrás pequeños espacios de nailon, procurando no retenerle demasiado para que la fuerza de la corriente no lo levante y saque de la zona de engóo.
El engodo se esparcirá casi continuamente en pequeñas porciones. Se necesita práctica para lograrlo, pero es importante arriar línea y mantenerla siempre en la zona de engodo, de modo que se pueda pegar (coger) la rabirrubia.
Cuando sintamos la picada de la rabirrubia, que se caracteriza por una tirada o picada muy rápida, sentiremos un halón fuerte y una corrida violenta, procediendo entonces a trabajarla, o sea halarla, estableciendo una marca de la distancia a la cual hemos sentido la picada haciendo en el nailon un pequeño nudo o vuelta que salga con facilidad, entre los dedos de los pies. Esta marca servirá para saber hasta donde se debe arriar la línea en los lances sucesivos, acortando el tiempo entre una y otra picada (“entre aviazo y aviazo”). De ahí la importancia de demorar un tanto la primera presa y establecer correctamente la distancia de la picada.
Explicaremos cuando es mejor usar engó y cuando el billisco. Cuando la corriente es muy viva, el engó, por estar molido se esparce a mayor distancia y rapidez, por lo que tendremos que arriar línea a mayor distancia, siendo mayor el tiempo que necesitaremos para cada captura.  
Al emplear billisco, por ser picado en trocitos y tener mayor peso que el engóo no se desplazará tan lejos, pudioendo establecerse  menor distancia, ya que en este caso la mancha o cardumen de rabirrubia tendrá que acercarse al lugar donde se encuentra su alimento, disminuyendo así la distancia entre el pez y el pescador.
El billisco debe arrojarse a la mayor distancia posible por detrás de la popa de la embarcación y paulatinamente acercarlo hasta llegar a tirarlo casi por la proa. Igualmente debemos considerar la cantidad tanto de engóo como de billisco que estemos empleando, ya que si es muy poco se diluye rápidamente en el agua y no llega a la mancha, y si es demasiado se corre el riesgo de que los peces se llenen con este cebo y pierdan interés en morder la carnada.
Para determinar si se está engoando correctamente se hará la siguiente prueba: al hacer una captura, presionamos con los dedos sobre el estómago del pez para que nos devuelva el contenido. Si contiene gran cantidad de bilisco o engóo, sabremos que estamos echando demasiado; si por el contrario notamos que es una pequeña cantidad, sabremos que estamos echando la cantidad requerida. También por este medio comprobaremos cómo se está comportando la relación entre el avío y el engóo o billisco. Si existe esta relación, comprobaremos que el avío está trabajando correctamente; si al hacer la prueba se observa que no hay engóo o billisco en el estómago de los peces, significa que algo no está funcionando como es debido.
Entre otras prácticas de las distintas técnicas sugerimos las siguientes:
   1.- Si durante la picada de la rabirrubia no logramos acercar la mancha a la embarcación con el billisco, probaremos a disminuir la iluminación a bordo y así lograremos que los peces se acerquen más.
   2.- Si pescamos con oscuro y nos sale la luna (cuarto creciente) y notamos que el pez deja de picar, debemos coger más agua, o sea, movernos rápidamente de donde estemos y buscar a más brazas de agua, siendo a la inversa si pescamos con luna y esta se nos pone.

   3.- Si pescamos con corriente debemos usar nailon más grueso, ya que al tener más diámetro la corriente lo hará caminar más.    

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